Periodista: Wendy Arias

El primer abrazo de su hija, llegó a Paola Vargas, cuando su niña tenía diez años, justo cuando más lo anhelaban.

En lizethcastro.tv conversamos con esta mamá de corazón, quien viajó hasta África, para vivir ese momento.

Nos cuenta:  “Simplemente mi corazón esperaba encontrarse con ella y sabía que estaba en algún lugar del mundo”.  Y en efecto, Santhi estaba a más de 7 mil kilómetros de distancia de Costa Rica.

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"Supe que era mamá en el momento que vi sus ojitos en una foto", Paula.

“Supe que era mamá en el momento que vi sus ojitos en una foto”, Paula.

“Nuestra hija es la niña de 10 años”

Paola y su esposo Pablo Álvarez, se casaron hace trece años. Surante su noviazgo hablaron sobre la adopción como primera opción.

En matrimonio, intentaron concebir, no lo lograron de esta forma. Dieron un espacio y empezaron el proceso con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). La parte formativa concluyó con éxito pero aùn no sucedía lo que tanto anhelaban.

Esta mamá de 39 años explica: “Seguía inquieta y pedimos mucho a Dios. Recordé Casa Emanuel, organización ubicada en Guinea Bisáu, África. Entonces sentí que estaba allá. Contactamos, nos enviaron varios expedientes y sin pensarlo dijimos: nuestra hija es la niña de diez años. Al día siguiente vimos su fotografía, tengo el privilegio de ser su madre y estamos juntas desde hace dos años”.

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¿Por qué en África?

Ante la pregunta de algunas personas: “¿Por qué no adoptaron en Costa Rica?” Esta madre responde con total seguridad: “Porque mi hija no nació aquí, sino en otro país. Supe que era mamá en el momento que vi sus ojitos en una foto, y sabía que haría todo lo posible o imposible, para llegar a ella hasta el otro lado del mundo”.

Durante cinco meses, contactaron a Santhida por video llamada, hasta viajar y encontrarse con ella.

Santhida y su mamá son inseparables. La niña vvía en Guinea Bisáu, Africa.

Santhida y su mamá son inseparables. La niña vvía en Guinea Bisáu, Africa.

Como un embarazo…

“El tiempo de espera fue un largo embarazo, sentí angustia, pero más una emoción y alegría inexplicable. Al final Dios me daba la convicción de que llegaría el día. Una vez allá, la miré y tiré el bolso, mi hija corrió a mis brazos y lloramos mucho. A veces pregunta por qué no fuimos antes; le contesto que yo sabía que estaba, pero no sabía dónde”.

Continúa: “Algunas personas preguntan cosas como ¿Y no pudiste tener hijos? Mi respuesta es: sí claro, se llama Santhida. Tener una hija de corazón no me hace menos madre, al contrario, siempre le digo a mi hija: “Eres más deseada que cualquiera, te esperamos desde que naciste de la pancita de tu otra mamita”, de quien siempre trataremos que tenga un recuerdo de amor”.

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El estereotipo de adoptar una niña grande

Paola, quien es maestra de profesión, reconoce que ser mamá no ha sido fácil, pues “había recibido la teoría, pero no la práctica” por lo cual aprende cada día.

Algunas veces no sabe cómo manejar situaciones, pero el amor, la perseverancia y muchos consejos le han ayudado. Su hija le dice que son parecidas, y su respuesta es sí”.

“Existen estereotipos de adoptar un niño grande, pero es solo eso, conocer a mi hija de diez años, y que el amor haya hecho que nos adoptara, es increíble. Mi consejo para cualquier mujer dudosa de ser mamá de corazón, es que no tenga miedo, no deje de confiar. Cuando nuestros caminos están destinados por Dios a unirse, Dios hará todo por encontrarnos. Adoptar a un niño grande, creo, es un reto, pero es la más grande bendición que he tenido, no cambiaría nada, mi hija es la más grande bendición de Dios”. Finaliza la orgullosa mamá.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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