Votar empieza con “v” de voluntad;  algo que puede hacer quien se levanta cada día para idear proyectos, echarlos a andar, trabajar para llevar el sustento al hogar, sumar con su talento, superar pruebas y seguir adelante.  Tu voluntad se merece un lugar en las elecciones.

Votar empieza con “v” de voz:  fuerte y clara, tu voz tiene que estar presente si te preguntan tu opinión, que es respetable y válida. Y si decidís guardar un sagrado silencio, que tu voz tenga forma de “x”, subida a una crayola que marque lo que deseas y en lo que crees; pero no te quedes callado.

Votar empieza con “v” de ver:  no renunciés a la capacidad de observar y validar lo que tu visión te permite elegir.  Hacelo!

Votar empieza con “v” de valiente:  porque al elegir una opción, desechas las demás; corres el riesgo de ganar o perder, pero con valentía esa habrá sido tu elección. Que otros opinen como vos, es importante pero no es lo que debe moverte;  tu elección tiene peso para tu familia, para tu trabajo, tus aspiraciones, para tu país.

Votar empieza con “v” de vida:  mientras inhalamos y exhalamos, mientras planeamos, sembramos y cosechamos,  nos detenemos a analizar, caminamos y corremos, amamos y nos aman, es importante hacer vida tus valores y hacer equipo con quien los comparte.

El viento corre por nuestra casa cuando se abren las ventanas. Votar es con “v” de ventana y en esta casa llamada Costa Rica, la más hermosa del mundo, el aire de nuestra democracia, debe correr libre. Salí a votar.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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