El sonido de tu máquina de escribir, era música para mis oídos, Pa. “Un día, -pensaba yo-, cuando sea grande y sea periodista, escribiré así, como Papi escribe documentos”.
Tengo 4 años de pasar de vez en cuando frente a tu foto, esa donde estás justamente con la máquina de escribir, y te doy un besito. Te digo que te extraño y sigo el camino, nunca sin vos.

“Tengo 4 años de pasar de vez en cuando frente a tu foto, esa donde estás justamente con la máquina de escribir, y te doy un besito”
Y es que gracias a vos Pa, cada tecla que he pulsado en mi vida, es como cada puntada para alguien que teje. Tengo tan presente verte concentrado, redactando con sumo cuidado, consultando el diccionario para elegir la palabra correcta en caso de duda….
Y ni qué decir del diccionario que tenías instalado en el corazón porque estabas consciente de que las palabras tienen valor. No me acuerdo una sola que hayas pronunciado que me agrietara el corazón; todas las veces fue para decirme que tuviera ánimo, que siguiera remando y que algún día se llega a la orilla donde están los sueños alcanzados.
Pa, te sigo amando profundamente; cada nada, salís en la conversación con Mami, Fran y Mart; cada nada, Ma llora y nosotros la abrazamos. Porque alguien gigante como vos, jamás se olvida y siempre se honra.
Gracias a vos, estoy escribiendo acá, en la compu Pa,
deseando leerte esto en voz alta , ver tus ojitos verdes chispeantes y que me des un beso de vuelta. Algún día, de nuevo nos veremos mi amado amor eterno, mi Papito bello.
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