Pedro Mata conoce la oscuridad más profunda del alma. Este mismo hombre conoce la fuerza de la luz de la fe. Escucharlo, verlo con su hijo, conocer su testimonio es motivo de admiración de esa fuerza que surje cuando tantas cosas están perdidas. El, su dolor y su renacer son protagonistas de nuestro VIDAS INTENSAS.
Acerca del Autor
Lizeth Castro
Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.
14 comentarios
Personas como Pedro nos dan una lección de vida. Tuve la oportunidad de conocerle antes de su “accidente médico” y siempre me pareció una persona ejemplar en su trato, en su humanidad. Lo caracterizaban su caballerosidad y sentido de humor, lo conocí a través de mi prima Katthya Bonilla y muchos años después de su accidente le volví a encontrar y descubrí que seguía siendo la misma persona, pero con un brillo optimista en su mirada y una sonrisa cargada de esperanza, luego le perdí la pista por esas cosas de la vida. Me duele saber lo de su esposa, sin embargo me llena de gozo saber que nuevamente te abrazas a Dios y le dices Sí a la vida. Te admiro Peter, mucha luz para ti y los ángeles los protejan.
No hay palabras cuando mi fe parece irse, cuando siento que mis esperanzas mueren, vienes tu con tu testimonio de vida y me dices, esos no es nada, gracias Don Pedro espero un día conocerle y tener el orgullo de comprarte una artesanía y que cada día que la vea, me diga a mi misma vale la pena soñar y seguir. Bendiciones
No hay palabras cuando mi fe parece irse, cuando siento que mis esperanzas mueren, vienes tu con tu testimonio de vida y me dices, esos no es nada, gracias Don Pedro espero un día conocerle y tener el orgullo de comprarte una artesanía y que cada día que la vea, me diga a mi misma vale la pena soñar y seguir. Bendiciones
Excelente testimonio, todos en la vida tenemos momentos angustiantes que nos debilitan y nos hacen pensar negativamente, después de ver este video de Don Pedro Mata , me doy cuenta que a veces lo que padecemos es nada, gracias a Don Pedro por mostrarnos esto y gracias a Liseth por darlo a conocer.