Mauricio Bustamente se levantó un día sin saber que quedaría ciego. Un hombre, en un ataque de furia, le lanzó ácido de batería y jamás volvió a ver. Hoy, Mauricio está casado y tiene dos hijos, a quienes por cierto quisiera ver pero no puede. Aún así, agradece a la vida el don de amar, de abrazar a los suyos, de respirar. En este video, él relata lo sucedido y todo lo que sucedió después de este hecho que marcó su vida.
Acerca del Autor
Lizeth Castro
Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.