Adrián no se ve en pequeñeces. Su mente es más poderosa que su cuerpo, así que la batalla por defender lo que le gusta él la ha ganado. Su hermana y él nacieron con una enfermedad que no permite que sus músculos se desarrollen, por eso sus extremidades no les permiten ni siquiera vestirse o amarrarse los cordones de los zapatos.  Sin embargo, desde hace algún tiempo Adrián decidió que sería un handbiker. Esa decisión lo ha motivado a tener máde 20 medallas en su cuarto, producto de carreras que ha realizado. Su historia la tomamos desde antes de las 5 de la mañana, porque para él la bendición de estar vivo amerita una celebración diaria, desde temprano.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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