“Hola Lizeth, soy Mariana y le escribo porque quiero contarle lo que siento. Tengo un hijo gay, lo amo mucho y no tengo ningún problema de que el sea así. Pero en estos días con las noticias de que en Estados Unidos se aprobó el matrimonio gay, mi hijo me dijo que va a hacer todo lo posible para irse para allá con su pareja y tratar de casarse y se quedarían allá. La verdad se me hizo un puño el corazón. La verdad siento una profunda tristeza porque por un tema legal, él se va a ir, no va estar en mi día a día, se van a terminar las tardes de café con él. Su pareja es como un hijo para mi, siempre han estado a mi ladp y siento enojo, frustración, quisiera gritar, y cada vez que veo en redes sociales lo mal que hablan de personas homosexuales se me parte el corazón. ¿Por qué la gente en lugar de ver preferencias sexuales no ve corazones?. Me duele mucho todo esto, yo no quiero que se vaya, pero tampoco le voy a decir que se quede acá.”
El Dr. Rafael Ramos, responde:
Mariana, con mucho respeto, le agradezco su comentario, cómo psicólogo, creo que el debate muchas veces se lleva al plano moral, espiritual, hay quienes se sienten capaces de señalar lo bueno y lo malo desde una visión particular de vida, se dicen cosas muy duras, cosas que a veces creo que lejos de construir levantan murallas, separan a los seres humanos según creencias y se nos olvida el valor del respeto. Como padre, creo que también sentiría enojo, ante la posible distancia que va a tener con su hijo, pues no es lo mismo tenerlo cerca que este lejos. Pero más allá de estas emociones, quiero compartirle algunas impresiones:
- Viva su emoción, viva su enojo, solo una persona que pasa por algo así puede entenderlo, puede dimensionar el dolor o la posible pérdida, desde afuera es fácil hablar, pero solo aquel que siente el fuego en el corazón, puede sentir cuánto le quema.
- Pero cuidado, no deje que el enojo la envuelta, que se transforme en una tristeza profunda, que puede terminar en una depresión, de momento su hijo y su pareja están acá, su relación con ellos es hoy, no pierda de vista que hoy se pueden besar, abrazar, disfrutar, sentir, reír, compartir, pues a veces para evitar un dolor mayor se crean distancias, lo cuál no es del todo sano.
- No piense en un abismo, antes de tenerlo al frente, pues no sabemos de que tamaño es, viva el hoy, no deje que esto le haga perder la chispa de la vida.
- No se desgaste en hacer a otros entender, usted tiene derecho a pensar, expresar y vivir esto como madre que es, pero que esto no la mueva a tratar de emprender una cruzada por conciliar posiciones, que desde interpretaciones parciales no van tener puntos de encuentro.
- Creo que el reto que usted tiene es disfrutar a su hijo, en cada etapa, en cada decisión y crear una historia sana, que nace en el afecto de una madre por su hijo, por encima de las decisiones que se tomen. Tómese el tiempo para reorganizar sus emociones, pero tenga algo claro, su hijo esta acá, no anticipe el futuro, pues en la vida las cosas siempre dan giros, que si tenemos la mente y el corazón en paz podemos descubrir horizontes sanos.