«Mi chiquito no hace más que ver novelas»

A nuestro correo lcastro@lizethcastro.tv llegó la siguiente inquietud de una madre: “Hola Lizeth, vieras que tengo un hijo de 11 años que no hace más que ver novelas. Como en la tele las dan una y otra vez, mi chiquito ncluso repasa capítulos que ya vio. Yo estoy indignada de que ya no hay series como las que había cuando yo era pequeñita, que eran inocentes y lindas y la programación de ahora es asquerosa. A mi hijo no logro quitarle ese vicio de ver novelas. La tele de hoy es una porquería y no sé qué hacer».

El Dr Rafael Ramos, Director del CEDHI indica:

1.    Creo que su consulta nos mueve a todos los que de una u otra forma trabajamos en medios de comunicación a hacer una gran reflexión ¿Qué perseguimos con los temas que se proponen? Pregunta que es difícil de responder pues cada empresa o funcionario de un medio de comunicación masiva hará su análisis, el cúal puede ser tan diverso como personas haya involucradas en dicha actividad.

2.    Creo que cuando menciona que su hijo lleva el control del tiempo para que no se le pase la novela, usted, yo y cada uno de nosotros debe hacer una reflexión aún más amplia. En el mundo hay muchas cosas que al final no podemos controlar, pero que nos toca enfrentar, por eso la educación para que nuestros hijos desarrollen criterio es vital y nace en los hogares, pues así como hay programas que podrían ser cuestionables, también está el alcohol, el tema del sexo, la forma en la que se conduce en nuestras carreteras, en fin, temas son muchos. Nos toca como padres de familia, formar, preparar y llevar a nuestros hijos a desarrollar una forma de pensar critica frente a todos estos procesos.  Si bien hoy la televisón nos bombardea con productos que podrían dejar mucho que desear, también el papel de las decenas de diferentes dispositivos moviles que existen le dan a nuestros hijos un mundo casi infinito de buena y mala información con el internet.

3.    Creo que toda familia tiene que definir qué se puede ver y qué no es conveniente, pero no es un “No, porque NO”. Pienso en la cantidad de horas que pasan muchos chicos y chicas frente a consolas de juegos, cuya oferta es tan variada, en ella podemos encontrar desde juegos lógicos – matemáticos, juegos para desarrollar destrezas-, pero también mundos virtuales donde media la violencia y los antivalores. Nos toca a nosotros como padres preparar a nuestros hijos e hijas para este mundo.

4.    Hoy nos toca poner límites, decir si o no, ser padres convencidos de lo sano, pero creo que el criterio no es volver a lo de antes, tampoco es ver malo lo de ahora, es reconocer cuál es la realidad y prepararnos para poder formar a nuestros hijos en este sentido.

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