Periodista: Wendy Arias //

Un accidente de tránsito cambió su vida en un abrir y cerrar de ojos. Su brazo izquierdo fue amputado, su intestino grueso funciona gracias a una ostomía y su mejor amiga, murió aquel 18 de enero del 2020.

Hoy, en #MUJERESCINCOESTRELLAS de lizethcastro.tv contamos la historia de Liana Peraza Hernández, de 35 años de edad, madre de un joven de 14 años y dueña de un espíritu resiliente que no solo volvió a pedalear su bicicleta, también, volvió a sonreír con el corazón agradecido.

Ella nos dice: “No recuerdo el accidente, solo cuando me subí a la moto.  Esa fue mi primera y última vez en una moto.  Siempre he vivido al máximo, andaba de fiesta en fiesta, ahora igual, pero con aventuras más sanas. Veo los puntos claros, es un juego de sentimientos, una lección de vida, no siempre se sonríe, pero es parte de la resiliencia, porque atrás viene Juan Diego, mi hijo. Tenemos que tratar de ver lo bueno.  Dios pone pruebas para hacernos más fuertes”.

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Dos amigas se accidentaron en moto. Una falleció  

Tras el accidente de tránsito en moto ocurrido en Puriscal, Laura murió y Lia ingresó al Hospital con el codo izquierdo quebrado en tres partes, sangrado abdominal, el intestino grueso perforado y varias lesiones en todo su cuerpo. Los médicos indicaron que no viviría más de 72 horas.

Permaneció 16 días internada en Unidad de Cuidados Intensivos Quirúrgicos (UCIQ) y 16 más, fuera de esta, pero siempre en el Centro Médico.

Contra todo pronóstico médico, Lia salió del hospital para volver a pedalear su bicicleta y sonreírle a la vida

Contra todo pronóstico médico, Lia salió del hospital para volver a pedalear su bicicleta y sonreírle a la vida

“Desperté a los cinco días del accidente, durante todos ellos estuve con el estómago abierto, cubierta con un plástico e intubada.  Dos días más tarde me quitaron el tubo y me dijeron sobre la amputación, yo sentía mi brazo por el Síndrome del Miembro Fantasma (sensación de la extremidad sigue ahí), aún algunas veces lo siento”.

Continúa: “Mami me habló de Laura y  cuando salí de la UCIQ me llegó más fuerte, el saber que ella ya no estaba aquí. Hubo días en que me sentí culpable, hasta que tuve un sueño en donde ella explicó todo. Entendí que mi amiga está un lugar mejor, sin dolor y agradezco que siempre pude demostrarle mi amor”.

Lia y Laura antes del accidente de motocicleta. Hoy, Lia lleva extraña la presencia física de su amiga, pero la lleva en el corazón

Lia y Laura antes del accidente en motocicleta. Hoy, Lia extraña la presencia física de su mejor amiga, pero la lleva en el corazón

Esta puriscaleña, sumaba cuatro intervenciones quirúrgicas en el intestino grueso, cuando agotada, le preguntó al doctor sobre otras opciones. El médico explicó sobre la ostomía (abertura en el abdomen que permite la salida de heces u orina a través una bolsa adaptada al cuerpo), ella aceptó y esa fue su última cirugía.

Luego de dos años siendo una persona ostomizada, asegura que ha aprendido a amar su cuerpo sin alegar que el proceso haya sido fácil. Este año se evaluará si continúa con la ostomía.

Rendirse no es opción

“El médico me dijo que no. pero yo dije sí voy a usar prótesis. Empecé fuerte en terapia física y a los 15 días ya estaba con referencia para una y al año del accidente pude tenerla conmigo. He tenido que reaprender muchas cosas porque era zurda“.

Antes del accidente, una de las pasiones de Lia era recorrer diferentes lugares en bicicleta y después de este, eso no cambió. Estando internada preguntó sí podría volver a pedalear, su madre le dijo que sí y así fue. Incluso antes de su prótesis dio una vueltitas “para matar fiebre”, ahora realiza rutas más fuertes”.

Lia pedalea en medio de la montaña y  el barro

“Me gusta motivar a la gente. Mi familia ha sido mi mayor apoyo, el amor propio se ha fortalecido, amigos quedaron pocos, están los mejores. Hay días difíciles, pero la resiliencia no es sonreír siempre, es hacer frente siempre”.

Sus papás, hijo, hermano y sobrino son su mayor apoyo

Sus papás, hijo, hermano y sobrino son su mayor apoyo

Lia asegura que ser agradecidos trae felicidad, por está razón, siempre hace eco de la resiliencia, la fuerza, la valentía y la gratitud. Aconseja amar, respetar y demostrar cariño en vida, porque para luego, es tarde.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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