Periodista: Wendy Arias//

Un segundo puede cambiarlo todo. El 09 de febrero del 2010, mientras caía la tarde en medio de una reunión familiar, Marcela Sánchez se percató de que su hija Sarah de un año y tres meses de edad no estaba al alcance de su mirada.

La madre corrió a buscarla y la encontró, sumergida en un tanque de agua. Le dijeron que las lesiones eran incompatibles con la vida, pero su fe se negó a creerlo.

En #MUJERESCINCOESTRELLAS de lizethcastro.tv te contamos la historia de esta mamá que hace doce años, escuchó que la vida de su hija se había apagado, no obstante, contra todo pronóstico médico, hoy la escucha cantar, tocar batería e interpretar canciones con la guitarra.

Marcela nos cuenta: “Conversábamos en familia cuando en cuestión de segundos miré que Sarah no estaba, empecé a buscarla y nadie me hacía caso porque acaba de estar ahí. Llegué hasta un tanque de agua limpia que siempre estaba cerrado, menos ese día. No puedo explicar lo que sentí.

Maniobra de madre

Marcela no se permitió ser gobernada por el miedo.  Nos relata:  “La ví, la saqué y salía agua por todo lado. Me volví como loca. Detrás llegó un bombero que pasaba por el lugar, le dio primeros auxilios y un compañero le decía: póngale la sábana”.

Sarah tenía un año y tres meses cuando cayó en un tanque de agua, su mamá la sacó y no dieron esperanzas de vida

Sarah tenía un año y tres meses cuando cayó en un tanque de agua, su mamá la sacó y no le dieron esperanzas de vida

Sarah fue traslada al Centro Médico, sin embargo, los doctores dijeron que no podían internarla porque su condición era incompatible con la vida. Fue traslada a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Niños, donde indicaron que en caso de sobrevivir, habría secuelas importantes.

“Me negué a creer los diagnósticos médicos”

“Nos llamaron de la UCI, mientras hablaban yo solo entendí que, había posibilidad de que viviera y sentí la presencia de Dios. Fue una inyección de fe. Estuvo 15 días intubada. Yo me queda de día, mi esposo de noche y mi hermana hacía relevos. La Trabajadora Social, insistía en que mi hija a ver ser otra, mientras yo me aferraba a que Dios tiene la última Palabra”.

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El día que Sarah fue desintubada, su cuerpo temblaba, no obstante, los médicos mencionaron que era normal. Observaron que tenía un leve reflejo al comer y al día siguiente, la enfermera contó que escuchó a la niña llamar a su mamá, volteó a mirarla y la seguía con su mirada.

“Cuando llegué, la doctora me dijo: su hija no tiene nada, Sarah lloraba y estaba llamándome, yo solo daba gracias a Dios. Le realizaron una resonancia magnética y su cerebro estaba como nuevo”.

Tras ser dada de alta y regresar a casa, Sarah presentó una reacción que hizo que su madre volviera a aferrarse a su fe.

Posibles secuelas

Los médicos alertaron sobre Kawasaki (enfermedad que causa inflamación de los vasos sanguíneos impidiendo que llegue el flujo de sangre al corazón) y una vez más, había probabilidades de que no sobreviviera. 

“Mi hija tenía vasos capilares rotos en todo su cuerpo. La doctora me preguntó si éramos cristianos y yo seguí orando. Estuvo cinco días internada para finalizar con ninguna afectación en el corazón. En esta ocasión la especialista me dijo: mamá se la devolvieron dos veces.

Continúa: “Salió del hospital y mi hija brincaba por todo lado como si nada hubiera pasado. No hay daño cerebral, no hay secuelas, solo usa lentes (dice con el corazón agradecido). Hubo muchas personas orando y yo nunca dudé.

Marcela y su familia celebran la fecha del accidente porque ese día Sarah "volvió a nacer"

Marcela, su esposo Alfredo y sus hijos celebran la fecha del accidente porque ese día, Sarah “volvió a nacer”

“Cuando llega un momento difícil recuerdo la fe de aquel momento”

Sarah es la hermana menor de José Daniel, ama tocar batería y guitarra; compone, canta y le encanta jugar fútbol. Festeja su cumpleaños el 04 de noviembre (día en que nació) y también, el 09 de febrero (día en que fue el accidente). Marcela, asegura que lo más difícil fue ver a su hija consumida en el agua y sacarla de ahí “sin vida”. Sin embargo, atesora con más fuerza, el día que la escuchó llorar y llamarla después del accidente.  

Actualmente, Sarah tiene 13 años, su madre la describe como una joven alegre y llena de talentos

Actualmente, Sarah tiene 13 años, su madre la describe como una joven alegre y llena de talentos

“La vida misma es un regalo, poder compartirla en familia es una bendición. Cuando veo a Sarah, con su forma de ser sonriente y desinhibida, veo que Dios nos sostuvo siempre. Tuve un bebé que falleció a los 10 días de nacido por un infarto intrauterino y mi mamá falleció cerca del accidente. Por eso sé que Él tiene la última Palabra, da la fuerza para sanar o para aceptar que alguien se va”.  Finaliza esta mujer de fe.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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