Una escena como esta, Patricia Agüero la vivió varias veces desde que tenía 40 años.

Hoy tiene 45:

Patricia: –Doctora es que tengo familiares con antecedentes con cáncer de mama y siento una pequeña molestia en uno de mis pechos, por eso ¿no será mejor que me mande la mamografía?

Doctora: -No se preocupe Patricia, cuando usted tenga 45 años ahí sí cada año debe practicarse un examen de esos. La hemos observado, y tranquila, nada pasa.

Patricia vivió paralelamente al cáncer, el COVID y la muerte de su abuela

Patricia vivió paralelamente al cáncer, el COVID y la muerte de su abuela

Y tras de eso COVID y algo más

Le faltaba un año para llegar a los 45 años cuando se sumó una preocupación más a las que ya tenía: Patricia dio positivo de COVID 19, entonces no sabía el origen de las molestias que sentía; todo era muy confuso, el dolor en el pecho, lo que sentía por el COVID…  No tenía nada claro.

La red de apoyo de Patricia en la que están de primeros sus hijos, la ayudó a superar cada etapa del cáncer

La red de apoyo de Patricia en la que están de primeros sus hijos, la ayudó a superar cada etapa del cáncer

También debió enfrentar la muerte de alguien que quería mucho, su abuelita. Pero a pesar de todo esto, hizo lo que los médicos dijeron que hiciera con un virus por el que día a día fallecía más y más gente.

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Así fue pasando el tiempo y aunque cumplía los 45 años hasta julio y apenas era enero, ya el dolor, sobre todo en su pecho derecho, era mucho y por eso insistió y logró que la viera un médico. Esta madre de dos hijos sabía que era necesaria la mamografía  para saber qué le estaba pasando.

 La espera que desespera

Tras dar positivo de cáncer de mama, Patricia completó 15 sesiones de quimioterapia

Tras dar positivo de cáncer de mama, Patricia completó 15 sesiones de quimioterapia

Empezaron entonces los exámenes y las biopsias e inolvidable aquel fin de semana en el que tuvo que esperar un resultado.  La habían visto el viernes y dijeron el lunes estaría la respuesta.

“Fue angustiante y lloré mucho. Junto a los dolores que sentía estaba el recuerdo de mis tres primas que resultaron con cáncer de mama”.

Por eso anhelaba el resultado, que terminó siendo positivo con un cáncer hormonal grado 2. Entonces sintió, según sus propias palabras, que el mundo se le vino encima.

Recordó todas las veces que había pedido que le practicaran la mamografía  pero no se quedó ahí, sino que siguió adelante.  Patricia fue operada, le sacaron dos ganglios, fue mastectomizada y recibió 15 sesiones de radioterapia.

Hoy se dedica a ayudar a otras mujeres sobre todo en Alajuelita donde vive.

A todas les dice: “Ustedes no están solas, aquí hay una clínica y a la menor molestia acérquense, insistan porque eso vale la pena”.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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