Periodista: Wendy Arias./

En esta época, los obsequios llenos de amor marcan la diferencia. Sin embargo, el regalo más valioso de la vida es el que no se puede comprar.

Los protagonistas de esta historia, redescubrieron en medio del dolor y la COVID-19 cuáles son los detalles maravillosos que no se nos deben olvidar. 

En lizethcastro.tv conversamos con Lovania Chaves. Ella y sus siete hermanos, atravesaron la muerte de su madre el 27 de mayo anterior, producto de un padecimiento ajeno a al SARS-CoV-2. Tres meses después, llegó la muerte de su padre por el virus, y además juntos hicieron frente a la angustia de que uno de ellos permaneciera 105 días a internado. 

Lovania nos cuenta: “Apenas estábamos aceptando la falta de mami cuando en agosto la Covid-19 llegó sin avisar. Yo estaba cuidando a mi papá y a mi hermano Manuel, pensado que era una gripe, hasta que le pregunté si tenía olfato, se hizo la prueba y salió positivo“.

Manuel Sánchez y Martha González, padres de los ocho hijos que hoy redescubrieron los verdaderos regalos de la vida, tras la COVID19-19.

Manuel Sánchez y Martha González, padres de los ocho hijos que hoy redescubrieron los verdaderos regalos de la vida, tras la COVID19-19.

Padre e hijo estaban internados en el mismo salón

Manuel fue internado el 20 de agosto y cinco días después su padre.

Ambos estaban en el mismo salón. El 31 de agosto, mientras los médicos realizaban un procedimiento de control a don Manuel padre, Manuel hijo se alteró y  debió ser intubado.

Lovania recuerda con la voz entre cortada: “Antes, me llamó y me dijo: ore por mí. Yo le contesté si y nos vamos a ver”. Solo un día después don Manuel padre falleció. Su hijo no supo porque estaba luchando por su vida.

“Papi murió a las 11:00pm, amanecimos con esa noticia. Enfrentar el duelo, despedirse de una persona que se ama, mientras se ruega por que la otra no se vaya, hace que se desgarre el corazón“.

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Continúa: “Cremamos a mi papá. Con mi hermanos, los días pasaban y él empeoraba: bacterias, infecciones, una máquina respiraba por él y una gota de sangre en los pulmones; parecía un globo y el 26 de septiembre nos dijeron que le quedaban seis horas de vida.Todo era desalentador, pero yo seguía con esperanza, Dios tiene la última Palabra”.

Manuel estuvo 105 días internado por COVID-19. Un día, los médicos pronosticaron seis horas de vida.

Manuel estuvo 105 días internado por COVID-19. Un día, los médicos pronosticaron seis horas de vida.

“Al despertar le dijimos: Papi está en la Casa de Dios”

Contra todo pronóstico médico, Manuel empezó a recuperarse y salió del hospital el 03 de diciembre anterior. Uno de los momentos más difíciles, fue decirle al despertar que, su padre había fallecido mientras él estuvo intubado.

“Cuando mi hermano despertó, me preguntó por papi, solo pudimos decir, está con Papa Dios. Mi hermano es un regalo del cielo pedido a Dios, está aprendiendo muchas cosas como a caminar y comer, pero es un guerrero”.

Los ocho hermanos y sus hijos, redescubrieron en medio de la pandemia que los regalos más valiosos de la vida son los que no se pueden comprar.

“Vivimos la pérdida de nuestros papas, pero nos dejaron como legado la unión. Manuel es nuestro aliciente. Hoy sabemos que estar juntos es un regalo, no importa si hay para obsequios, porque nos tenemos a nosotros, quizá éramos superficiales, ahora valoramos el instante y la salud. No se rindan, muchas veces yo dije no puedo más, pero descansé, respiré y seguí. Nunca es tan tarde como cuando va a amanecer”, concluye Lovania.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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