Dionisio Cabal, nacido el 13 de Agosto de 1954, ha fallecido este 20 de Octubre de 2021, dejando el legado de su inquietud creativa, su habilidad para escarbar en la historia, ordenar los relatos y ponerles música a las miles de escenas que escribió en obras musicales inéditas.

Dionisio Cabal falleció este 20 de Octubre de 2021
El cantautor, quien sucumbió mortalmente a los efectos de la pandemia del COVID-19, deja 5 hijos (Leonardo, Dionisio, Antonio, Sol y Marcel).
El mayor de ellos, el politólogo Leonardo Merino, fue criado por Dionisio y su madre, la también cantante Aurelia Trejos.
Sentido adiós
Con gran dolor, Leonardo compartió el siguiente mensaje en su perfil de Facebook:

“Hasta luego Pa” (Tomada del FB de Leonardo Merino)
“Hoy 20 de octubre, mi padre de vida Dionisio Cabal Antillón concluyó la que quizás sea la única batalla que se permitió perder en su peleona, fiera, creativa y fructífera vida. Luego de unos días difíciles, su voz decidió descansar, para dejar a su obra seguir su propio camino.
Mi tata hizo llorar, reír y pensar a miles de costarricenses, haciendo recordar por qué amar este pedacito de tierra y defenderla.
Sin más título que conocer cada rincón del país y amar sus historias, deja cientos de creaciones, letras, obras y grabaciones sobre su Patria y la cultura de su gente… la de verdad, la tica, la que amó sin medida, sin puestos, sin hacerse rico, sin negar una canción a ninguna tribuna en la que creyó, que es la que amenazamos hoy, la de las conquistas sociales y el esfuerzo por el bienestar común. Pero ante todo deja admiración y amor. Sus hijos le admiramos desde siempre, crecimos con su guitarra y abrazo.
Mi madre, su compañera de vida y canto por 30 años, seguirá en ese dulce juego de admiración mutua que llevaron por todo el territorio. La música y la cultura popular le extrañarán a muerte. La gente que compartió sus proyectos y compartió camino con él, le querrá siempre.
Creamos o no, sabemos que Tatica le hará campito con su guitarra, su desordenado atril de letras y su potente y amorosa voz.
Hasta luego Pa.
Ahora, al dolor, una partida innecesaria, impensable, arrasadora. Y después, al eterno recuerdo, agradecimiento y amor: mío -al que un día convertiste en tu gato- y de tu Costarrica, como te gustaba escribirlo”.