
El profesor Luis Diego Hernández diseñó el circo para estudiantes que cursan desde sétimo a undécimo
Luis Diego es el profesor, ese que ves ahí, vestido de taxi en el pasacalles; lo rodean los estudiantes, con vestuarios y maquillajes caracterizados en sus personajes; algo único en el país. Todos sonríen actuando con malabares, zancos, monociclos; esto pasa cuando su líder, el profe, les ha contagiado el amor por el arte.
Luis Diego Hernández Quesada se graduó en la Universidad Nacional como profesor de Estudios Sociales. Actualmente ejerce la enseñanza en el CTP de Santa Elena, Monteverde. Además de su trabajo en las aulas, dedica tiempo extra con sus estudiantes, a un proyecto que ama y nace del agradecimiento: hacer un circo. “Cuando uno se gradúa de una universidad pública y además becado, como yo, quiere devolverle al país todo lo que le ha dado”, dice con una sonrisa.

El circo realiza pasacalles y monta algunas obras teatrales en Monteverde
El circo, puro arte
“En Europa un circo es parte de las bellas artes”, aclara con orgullo, aunque en nuestro país algunos ignoren el alcance del arte circense. Él mismo diseñó una cantidad de personajes de los que se adueñan sus estudiantes, que cursan desde sétimo hasta undécimo año.
“Hay pilares indispensables para quienes forman parte de este proyecto: Respeto, cero violencia, no nos burlamos de nadie”, son esos NO-NEGOCIABLES que el profesor enseña a los estudiantes través del arte.

El profesor considera que el arte es una de las mejores formas de descubrir fortalezas
Dar la milla extra: su ganancia
Económicamente empresas privadas apoyan el circo con el vestuario y lo hace también la junta del colegio y la propia comunidad. El profesor no gana económicamente nada extra a su salario; la ganancia son esos latidos a mil cuando el corazón no le cabe en el pecho de la alegría de ver ejecutarse el arte en sus pupilos.
De tímido, nada!
“El arte es hermoso; yo pienso que hace que uno descubra quién es uno en realidad”, dice Luis Diego, recordando que en la escuela le decían de apodo “tímido”; luego, en su juventud tuvo un giro cuando en el Parque de diversiones se abrió a una oportunidad que no había imaginado. Al crearse Pueblo antiguo, la vida le dio el chance de ser parte del elenco que entretenía con obras teatrales, a los visitantes; un privilegio, para él.
Esa plenitud es la que quiere que sus estudiantes experimenten.

El respeto es un NO-NEGOCIABLE del proyecto de Luis Diego con sus estudiantes
“Ojalá muchos colegios en el país pudieran hacer esto”, dice, seguro de que lo que se siembra en proyectos de arte, cosechará sólo cosas buenas en los estudiantes.
Tal vez la vida y el tiempo le vayan a dar la razón a este profesor artista, en su convencimiento de que a través del arte las emociones se expresan sanamente y los jóvenes, llenos de energía, llenen las calles con su propio circo.
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