Por amar las Olimpiadas, la descubrí a ella. Es oficial: La mujer maravilla mide 1,93, tiene piel morena, a veces tiene el cabello rosado, otras verde, otras beige... En el Olimpo, esto se puede!.
Creció comiendo arepa, cochino frito y carne mechada. ¿Dónde nació? En Caracas, Venezuela, hace 25 años. ¿Su familia? Tiene 6 hermanos. Hoy en día vive en España. (NOTA para conocedores: Lynda Carter es básicamente una caricatura o conato de superheroína que no tiene nada que hacer a la par de esta verdadera super humana).
Gran detalle, ¿cómo se llama y por qué todos hablan en TOKIO de LA MUJER MARAVILLA? Yulimar Rojas Rodrīguez, tiene nombre de humana pero esperen un momento, trataré de resumir su última hazaña extraterrestre.
Para medio entender lo sucedido, un antecedente importante: Yulimar buscó en Facebook a su entrenador. Ella quería que fuera Iván Pedroso, un mítico saltador cubano, quien la entrenara y lo logró localizar por mensaje privado en 2015.  Humildemente le preguntó si él le veía potencial y ¿quién se atrevería a decirle que no a la mismísima Wonder Woman, aún cuando no se sabía el detalle de sus poderes? 
La dupla empezó a hacer estragos. Las medallas empezaron a llenar la colección de Yulimar y llegó TOKIO. 
Yulimar y su entrenador Iván Pedroso

Yulimar y su entrenador Iván Pedroso

Yulimar tiene la costumbre de hablar consigo misma segundos antes de saltar. Se pone de acuerdo con su espíritu guerrero, convoca su fuerza interior, surge un fuego aterrador para todos los demás y todo en ella se transforma y se agiganta.
Pide que todos los que están en el estadio, aplaudan a un mismo ritmo. Eso es música para su celebración. Un rito que se suma a esa “diosidad”  que la envuelve y todos le hacen caso. 
Triple salto, la atleta muta y se convierte en diosa

Triple salto, la atleta muta y se convierte en diosa

Clava la mirada al frente, la arena espera sus zapatos y de pronto… Salta y muta en bailarina, águila y búho real. Aterriza. Un primer intento, dejó de ser intento para convertirse en oro inmediato. Brilla como nadie, pero faltaba deslumbrar a todos.
Rojas logra un primer salto que ya le daba el oro

Rojas logra un primer salto que ya le daba el oro

La atleta revela su verdadero espíritu

Yulimar perseguīa algo más  que el oro.

Yulimar perseguīa algo más que el oro.

El oro indiscutible se lo dió ese salto de locura de 15,41, con lo que dejó en el pasado el récord impuesto en 1995.  Ahí, ya le veíamos la piel verde de extraterrestre, hasta que pasó lo inesperado. Saltó 5 veces más.  Ella se estaba persiguiendo a sí misma y se alcanzó.  A su brutal marca de 15,41 le llegó su fin en cuestión de minutos.  

Más allá del oro

Yulimar saltó esta quinta vez, en persecución de lo extraordinario y zas!!!  Marque ese salto, frótese los ojos para ver si está viendo bien y luego de confirmar lo ocurrido póngalo en el registro histórico y enmárquelo:  15, 67 metros.  Mejoró en 17 centímetros la marca de 1995 y se superó a sí misma.

Dueña del oro y del nuevo récord olímpico

Desde eso, lo jamás inventado, lo escrito en Tokio 2020,  si alguien dudaba que la mujer maravilla existía, YA NO MÁS.  Debe estar descansando para abrir lo ojos mañana, absorber la energía del astro sol e imponerse otra marca que ningún terrestre se imagine ni en sus mejores sueños.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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