Por: Lizeth Castro
Por más que me hagas falta,
aquí estoy,
pasando las hojas del calendario,
a veces como si fueran sacos de cemento
y otras como plumas en el aire, sin rumbo.
Pero aquí estoy,
sin pensar en el peso de tu ausencia
que me cierra los botones de esta camisa de fuerza
sin que pueda descoserlos.
Por mucho que me hagas falta
nada se ha detenido.
Los semáforos siguen con sus verdes y sus rojos,
el reloj sigue despeinando a los que van de prisa
y nadie posterga sus celebraciones.
Mi río de lágrimas se clava debajo de la almohada
y nadie se ha ahogado en él.
Las nubes en forma de vos
me salen en el cielo
pero igual el sol y la luna siguen concertando
sus extrañas citas de amor
sin que se percaten de que yo los veo.
Todo sigue.
Nada se ha detenido.
Por mucho que me hagas falta,
siguen naciendo flores amarillas, rosadas y moradas
y siguen cayendo de los corteza de la calle,
para prepararse para el próximo espectáculo.
Me despido de cada día
y siento las pisadas del nuevo,
sin que me pregunten qué quiero.
Aquí estoy.
Por más que me hagás falta.
Aquí sigo esperando respirar
para encontrarte en el próximo respiro.
No tiene caso.
Por más que me hagas falta,
luego te contaré más
porque el semáforo se acaba de poner en verde.