Por: Lizeth Castro.

Soy mujer. Y no lo puedo todo.

Me han dicho que estoy hecha para hacerlo todo bien.

Que las mujeres somos “multi-tasking”, capaces de estar en mil cosas a la vez.

Eso no es cumplido para mí. Es un mandato.

Es un mandato que no toma en cuenta que también me canso.

Ahora, cerca de mis cincuentas, al final del día, cuando sé que han quedado cosas por hacer, que no me dio tiempo de hacer, pongo la cabeza en la almohada, feliz.

Ya sé que no pasa nada si no pude hacerlo todo.

Porque de hecho, no puedo.

Y sigo siendo una gran mujer.

Ya sé que tengo que pedir ayuda,

tengo que delegar,

millones de cosas NO saldrán como las espero

y miles me sorprenderán porque son más maravillosas de lo que creí.

Puedo muchas cosas, cantar a mi manera, reír hasta llorar, llorar y luego reír,

poner curitas, dar y recibir, 

crear proyectos, cambiarlos,

sanar mi corazón,

estar loca de amor, arreglar el mundo con amigos,

luchar, caminar o quedarme sentada

No lo controlo todo. Es más, bajo control sólo puedo tener mis reacciones

y eso que a veces se me revelan!

Soy mujer, y nada ni nadie me puede quitar el brillo del alma,

ni la culpa, ni la vergüenza, ni mis complejos,

ni los juicios ajenos,

ni siquiera mis propios errores

que solo son un recordatorio de que hay cosas que mejorar

para poder crecer por dentro. Por dentro.

Crecer por dentro, para mí,

para amar con más plenitud a mis seres amados.

Soy mujer y no lo puedo todo.

Calma. Todo saldrá bien. 

Te invito a ver de Archivo:  Carta al amor de mi vida

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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