Por: Lizeth Castro //
Viendo hacia atrás, hoy me río
porque te tuve tanta fe!.
Juré que lo hacíamos bien,
que íbamos por buen camino.
Entonces juré que era amor, lo que no es,
que era entrega, lo que tampoco es
y que sonriendo por fuera, lo que pesa por dentro se hacía más liviano.
Mi querida ex -yo,
estábamos equivocadas.
Mi “ex – yo” prefería no hablar para no ofender.
No hay entrega cuando mi “ex – yo” sacrificaba sus propias cosas para no incomodar.
No hay sonrisa que valga cuando el alma está ensombrecida y apagada.
Viendo hacia atrás,
agradezco haber pasado por la ignorancia de mi propia grandeza,
valoro aquella pérdida de tiempo con complejos,
para saber hoy que el límite es el cielo,
que el galope imparable en mi ruta
lo marco yo
y que la pura verdad, mi “ex – yo” no contaba con la experiencia que tengo hoy
asi que, no hay bronca, ya pasaste.

“Hoy sé que esta es la que soy”
Hoy sé que esta es la que soy, la que vive, la que se mueve entre
sus miedos y sus batallas,
la única e irrepetible,
mejorable y mejorada con el tiempo,
herida, quizá pero más sabia.
La sonrisa de mi rostro no es otra cosa
que el reflejo de mi alma,
a la que no le interesa cargar con pesadas culpas,
ni avergonzarse de viejas faltas,
porque vos, mi “ex – yo” tenías derecho a equivocarte.
Hoy me río,
porque te perdono y nos hemos abrazado.
Tu existencia suma en mi vida,
así como este hoy
sumará en el futuro.
Todo bien mi ex.
Gracias porque ya sos cosa del pasado.