50 de ser una creatura pequeña, en las manos de un Dios grande.

50 años de instalar y desinstalar en mi alma, como quien revisa la casa y vive acomodando porque siempre en las gavetas del corazón hay algo que guardar, algo que desechar, algo que regalar y algo que amar con locura.

Más de 50 pecados y más de 50 redenciones.

50 se queda corto a las veces que me he reído hasta llorar de gratitud y se queda corto también a las veces que he tenido que llorar, perder y seguir adelante.

50 años de edad que iniciaron antes, en la mente del que me amó primero desde su Infinito Creador, y luego hizo un altar en el vientre de mi madre para ordenarle latir a mi corazón,

50 y más de 50 los errores y las veces que he negociado el perdón (que no siempre es fácil de dar ni recibir);  y he abrazado tontamente y desechado sabiamente la culpa.

De pie, noto que el diseño de lo vivido jamás lo hubiera podido hacer sola.  Ese mapa trazado, tiene sorpresas inconcebibles que mis limitaciones jamás hubieran ni siquiera dibujado en un borrador:  Alucinantes alegrías, oscuros momentos de caos, claridad envidiable, aplastantes confusiones que arrodillan, plenitud de brillantes minutos y pesadas sombras de días…

Es cuando digo que lo mejor, por dicha, no es lo que pedí, ni lo que esperé, ni por lo que me esforcé.  Lo mejor, es lo que me fue dado por puro Amor del que sopló vida sobre mí con impecable detalle, hace y durante 50 años -y 9 meses-.

¿Y del dolor, qué puedo decir?  Imposibe saltarlo. Estuvo y estará. Quizá a veces es necesario pero siempre estorbará.  Es hermano de la vida, el molesto, el maestro inmisericorde, fallido negociador, infaltable en el plato de comida que alimenta mi vida.

Llevo 50 años aprendiendo y no sé cuándo se acabe mi curso lectivo.

Que termine el espectáculo cuando venga el otro, el misterioso y distinto.

La vida siempre da regalos, uno tras otro.  Desde ya agradezco los que vienen con mi nombre y ya no me harán falta cuando ya no sea necesario decir 50 ni 100, sólo exhalar, abrir las alas y volar hacia el nuevo viaje.

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Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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