De su antigua casa en Pavas es poco lo que queda, se derribaron paredes, se hicieron remodelaciones y su hogar se acondicionó para ser hoy una guardería: “El Centro Infantil El Salvador”. Ahí doña Ligia Camacho recibe día tras día, a 35 menores entre los dos y los doce años. “Me quedé sin casa por hacer una guardería pero la satisfacción al ver todos los días a los niños y especialmente a sus mamás irse a tranquilas a trabajar, eso, vale la pena de cualquier esfuerzo”, dice orgullosa doña Ligia.
Actualmente son 18 las madres que dejan a sus niños en este Centro Infantil seguras de que ahí, sus pequeños recibirán el cuidado y la atención que necesitan, algo con lo que antes estas madres no contaban y por el contrario tenían que agenciárselas con el cuidado de sus hijos mientras ellas trabajaban. “Me siento realizada, feliz y más que bendecida, porque puedo recibir niños en un lugar cómodo, confortable y agradable y sobre todo, puedo darle tranquilidad a madres trabajadoras. Aquí a cada quien se le da la educación que requiere, desde enseñanza preescolar hasta inglés, todo según los parámetros del Ministerio de Educación Pública”, agrega doña Ligia.
Para cumplir con todo esto, doña Ligia ha tenido que echar mano de profesionales que le ayuden a atender, de la mejor forma posible, a los 14 niños entre los dos y seis años y los 21 pequeños entre los siete y los doce años que conforman la población en esta guardería.
Tras 24 años de trabajar como madre comunitaria ella ve en este centro infantil su sueño cumplido; pudo hacer las adaptaciones necesarias a su casa para convertirla en guardería gracias al apoyo del Banco Popular, entidad que financió el proyecto como parte de un programa que impulsa y ayuda mujeres empresarias y que busca ayudar en la erradicación de la pobreza.
Precisamente “El Centro Infantil El Salvador” abrió sus puertas justo cuando el pasado 17 de octubre se celebró “el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza”.