Periodista: Wendy Arias.

Un lunes por la noche, en noviembre de 2019, Nury Zeledón Murillo, acompañó a su madre al geriatra. Era una cita de control. Mientras esperaba en la sala de hospital, pasó una especialista con la cual su esposo bromeó: “¿Doctora, no se va quedar al catering service?”, la doctora les volteó a ver y sonrió, sin embargo, al toparse con el rostro de Nury, su semblante cambió.

Nury es mamá de un joven de 15 años que es su motor para vivir

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Esta mujer de 49 años, contó a lizethcastro.tv, cómo desde aquella noche, su vida es diferente: “La endocrinóloga iba saliendo de su turno, se me quedó viendo y preguntó: ¿Señora, a usted le crecen las manos y los pies? Y yo dije: ay no, solo se me hinchan mucho, a lo que ella respondió: ¿ Si le envío un examen de sangre, usted se lo hace? Y pues yo le dije sí”.

Esta madre de un joven de 15 años, se realizó el examen de sangre y envió el resultado a la especialista.  La endocrinóloga lo supo con solo verla, pero necesitaba estar segura.

A sus 49 años, Nury asegura que su vida es un milagro

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El diagnóstico fue acromegalia, una enfermedad rara que, produce exceso de la hormona de crecimiento y generalmente, se relaciona con el desarrollo de un tumor en la glándula pituitaria.

Sus manos y pies sí estaban creciendo

Nury continúa: “Yo sí sentía malestar, hasta estuve en control en la Clínica del Dolor. Peor no había prestado atención a que calzo 37 y ya iba por 40, la doctora lo supo porque vio mi rostro, manos y ojos hinchados”.

Tras este primer diagnóstico, la especialista envió diferentes exámenes y una resonancia magnética alertó sobre un tumor detrás de la nariz. Se realizó una junta médica y en cuestión de dos meses, Nury estaba en una sala de operación con tres cirujanos y dos otorrinos.

Y luego de la cirugía…

“Dios acomodó cada pieza, nunca íbamos a cita con mami en la noche, fuimos y justo la doctora me vio. Este fue un milagro, y luego vino otro: salí del hospital y yo no sabía que no debía tomar mucha agua y me dio una hiponatremia (cantidad de sodio en la sangre más baja de lo normal, provoca que las células se llenen de líquido. Puede provocar convulsiones o incluso el coma)”.

Esta profesora de informática, fue trasladada de emergencia al hospital, donde estuvo internada por más ocho días con alucinaciones, no recuerda cuando su esposo e hijo le visitaron y los médicos pensaron que habría secuelas muy graves.

Salió del Centro Médico, asustada y sin recordar algunas cosas, como por ejemplo impartir lecciones a sus estudiantes.

“La doctora me dijo: usted es un milagro y así lo creo. Poco a poco fui recordando y hasta logré dar clases, incluso durante está época de virtualidad. Solo cuando el día es muy pesado me duele la cabeza. Sé que suena trillado, pero Dios me dio una segunda oportunidad, veo las cosas diferentes. Entes me enojaba por todo, ahora trato de no estresarme. Llevaba la vida a un 200%, ahora no, disfruto lo que tengo, sin conformismo, pero siendo feliz”.

Su madre falleció cuando Nury se recuperaba

Nury le agradece a su madre, el milagro de la vida

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Víctima del COVID, la mamá de Nury, falleció en noviembre anterior a los 79 años de edad; debido a la pandemia, sus seis hijos no pudieron estar con ella en el Centro Médico ni dar el último adiós según lo acostumbrado.

“Me duele porque apenas nos vimos cuando salí del hospital, pero mami me enseñó que cuando uno se acerca a Dios, los baches son para renovarse. Ese lunes por la noche, ir con ella a cita, me salvó la vida, fue el instrumento de Dios y querría que esté feliz, por eso, mis hermanos y yo nos despedimos con paz y amor”.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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