¿Qué pasa después de reírse?

Por: Ana Coralia Fernandez, periodista

Se ha dicho mucho, pero no lo suficiente: la risa cura y la tristeza mata. Lo sabemos mas no lo aplicamos. Y aunque en ningún certificado de defunción dice “murió de tristeza”, es claro que enfermedades ya consignadas y estructuradas como la depresión, tienen su origen en la pérdida de la esperanza y de la alegría.

Y por eso, en esta oportunidad, conversamos con un experto en hacer reír. Sin embargo, Paul Zamora Salgado no es un cómico. ¿Cómo? Parece un acertijo, y sin embargo, no lo es.

Hoy por hoy está muy en boga un término que se conoce como risoterapia y no es otra cosa que la risa como una forma de enfrentarse a los picos de la vida y asumir el día a día con una actitud distinta. Lo que más llama la atención es que Paul, dedica intensamente su trabajo, atención y tiempo a esto y por eso es el protagonista de esta historia.

-Paul, usted es psicólogo, risoterapeuta y escritor. ¿Desde cuándo descubrió este universo de la risa como terapia?

– Fue hace unos cuatro años cuando descubrí que el estar bien, amarme, ser feliz a mi modo, buscar la paz interior, perdonarme, perdonar, es uno de los caminos que conducen a la felicidad. Aceptarme tal como soy, además de reírme de mí mismo y equivocarme, fracasar, caerme, es parte de la vida. Y principalmente  descubrí que nadie me puede robar, quitar, raptar, mi felicidad. Ella es mía y de nadie más y he aprendido a compartirla como risoterapeuta. No se trata de estar feliz las veinticuatro horas del día. Se trata de vivir la vida haciendo lo que más te gusta, con pasión, amor y sobre todo con la convicción que estas aportando con tu labor  a la humanidad un mundo mejor.

– ¿Y con qué se come eso de risoterapia?     

– ¡Ja! Eso es lo que todos me preguntan cuando me conocen. Para mí es una herramienta, que utiliza el recurso de la risa, el juego, la música, la mueca, la expresión corporal, para producir beneficios a nivel físico. Cuando nos reímos se mueven cuarenta músculos, manifestamos alegría, activamos las endorfinas (Son pequeñas cadenas proteicas que se liberan a través de la médula espinal y del torrente sanguíneo y son sedantes naturales veinte veces más potentes que los medicamentos contra el dolor que se venden en las farmacias) y mejoramos a nivel espiritual.

– ¿La risoterapia es algo nuevo?

– Se cuenta que los chinos tenían templos hace 4.000 años donde se reunían a reír. Además desde siglo XVI, el médico francés François Rabelais utilizó por primera vez la risoterapia como una técnica terapéutica. En Costa Rica, se puede decir que es nuevo, ya que, desde una perspectiva integral, no se había realizado con estructura y objetivos concretos.

– ¿Por qué es importante reír?

– La capacidad de reír nos conecta a ese niño que llevamos dentro y que al crecer, muchas veces olvidamos. Incluso de niños nos decían “La risa abunda en boca de los tontos”, nada que ver. La risa abunda en la boca de las personas saludables y felices. A mí me gusta más aquella que reza: “El que ríe mucho, vive mucho” y por eso con nuestro trabajo estamos educando a las personas sobre la importancia de reír a diario. Por ejemplo un niño de 1 a 6 años ríe de 300 a 400 veces al día. Un adulto unas cien y, lamentablemente, los adultos mayores entre 50 a 70 veces por día. La risa nos ayuda a lidiar con el estrés, las preocupaciones, la ansiedad, la depresión y muchas otras enfermedades.

– ¿Entonces podemos aprender a reír?

– Creo que no se puede aprender algo que traemos desde que nacemos, pero sí  reaprender a ver la vida con ojos optimistas, con alegría y eso es precisamente es lo que hago con mi trabajo. La risa es gratis. La dieta de la felicidad tiene como ingredientes amarse, pues la felicidad empieza por dentro, rodearse de gente positiva, iniciar el día con una palabra positiva, dar gracias por las cosas simples y trascendentales como nuestra familia, respirar, caminar, tener hijos sanos, amar, mirar, abrazar. Hasta por las suegras dar gracias…

– ¿De qué nos reímos en Costa Rica?

– Las personas se ríen de prácticamente de todo: de la novia que se cayó en la boda, del que se le volvió un paraguas cuando llueve, del que se sube al bus y se le cayó el menudo, del que se cae. Nosotros nos reímos prácticamente de todo: de los “comehuevos”, de las canciones, de los dichos, de los que le cantan a la ‘güila’ “No te vayas a Pérez Zeledón”, de laplatina’, del ‘hueco de la 27’, de los ‘cara’e tanda’, de las pantallas en La Cueva la primera semana de enero, de eso y muchas cosas más.

– ¿Y de qué debería reírse la gente?

– En mi opinión las personas primero deberían reírse de sí mismos, reírse de la vida, de la cosas que les pasan y no recurrir a la burla. Creo que la risa es saludable cuando se experimenta desde una visión positiva y no ofensiva.

– Escribiste un libro sobre el tema…

– Sí se llama “El método endorfina”. Me tardó un año en escribirlo y que es para todas las personas que tienen corazón. Espero que active sus y que puedan sacar lo mejor de ustedes. Este libro trae cuentos endorfina, técnicas endorfina y muchas experiencias personales y vivenciales.

Es un manual, una guía, un camino, una experiencia, un viaje que te ayudará a conocerte mejor.

La risa es un camino y es también un destino para vivir mejor.

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