Su casa queda en Hatillo centro, y ella recuerda que ahí todo empezó con un cartelito. Pinturas que nacen en una cochera, son producto de la suma de talento con las ganas de compartirlo con niños que desean pintar.
Cuando se le preguntó acerca de una experiencia satisfactoria que ha tenido, Carmen Lilliam Romero Abarca inmediatamente le habló a la revista LIZETHCASTRO.TV del pequeño Lucas: “Es el último niño con Asperger que he recibido. Tengo varios pero él me robó el corazón, ya cumplió 8 añitos; cuando lo trajeron era un botoncito sin abrir, ahora es un niño sociable, alegre, canta, ríe, pinta, sueña”, afirma con una gran sonrisa.

Lilliam está decidida a que los niños de los barrios del sur, se expresen a través de la pintura
SU MISIÓN
Carmen (Lilliam Romero como es su nombre artístico) es pintora desde que tenía siete años. Hoy tiene 63 y no duda en señalar con lágrimas en sus ojos, que tiene una misión que cumplir.
“Para nadie es un secreto que los barrios del sur son lo peor para la sociedad, entonces me di a la tarea y dije “no, Dios a mi me dio dones”. Empecé a dar clases de pintura y cambiar esa percepción. Ya tenemos dos años y medio aquí en mi casa; actualmente llegan semanalmente de 32 a 35 niños y ya empecé a recibir adultos también”.

Por cada niño se paga una cuota simbólica y obtiene todos los materiales
NO TRAEN NADA
Carmen nos comentó que ciertamente hay muchas necesidades pero que quienes asisten a sus clases no deben de traer nada de sus casas. “Se cobra una cuota simbólica de 3500 colones, con esa cuota yo compro todo lo que se necesite: pinturas, pinceles, etcétera”.
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Para ella lo verdaderamente importante no es el dinero sino compartir su talento y como ella dice: llenar las palmitas de sus manos, de pintura, a los niños de los barrios del sur.
CASA DE LA PINTURA LILLIAM así aparece en Facebook por si se quiere ayudar o saber más de todo lo que hace.