La mujer mecánica que nos habla hoy, fue una chiquita feliz pero sin posibilidades de estudiar.

Marjorie vivía en la Pérez Zeledón donde era difícil incluso terminar la escuela, mucho menos si además del papá  y la mamá, hay 6 bocas que alimentar.

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Por este motivo escuchar que el INA prepara personas en carreras técnicas hizo que le brillaran los ojos! Y fue tal su deseo de estudiar que tocó la puerta del INA, se le abrió, la becaron y su decisión produjo un cambio total.

En su grupo de compañeros era la única mujer.  Todos estudiaban MECÁNICA. 

“Cuando decidí estudiar mecánica había gente que me preguntaba “Mecánica de carros?”, como sorprendidos, y yo “sí, mecánica de carros”, nos cuenta sonriendo.

Hoy Marjorie es jefe en RITEVE y agradece la oportunidad que le dio la vida y el INA, para tener una mejor calidad de vida. 

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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