El dia que Gloria Navas enterró a su hijo menor, caía una lluvia fuertísima. Después de ir al cementerio, arrastrando el alma por el suelo y con el corazón convertido en una vasija rota, se tiró en la cama de su cuarto y en la soledad más profunda escuchó la lluvia caer, aún más fuerte. “Empecé a llorar y me decía a mí misma ¿se estará mojando mi hijo?, ¿y si tiene frío? ¿y si se despierta y me llama? y yo aquí sin poder ayudarlo”…Deja un silencio, los ojos se le llenan de lágrimas y sigue el relato: “Qué dolor por Dios, es un dolor tan pero tan…no puedo decirlo, no hay palabras para describirlo, es algo que no puedo explicar” y suspira profundamente.
Esto que cuenta una de las mejores abogadas penalistas y constitucionalistas del país, no sucedió ni hoy ni ayer, ni el año pasado. Ocurrió hace 10 años pero para ella “es como si hubiera sido hoy”.
Del primer matrimonio de doña Gloria nacieron María Gabriela, Tatiana, Gloriana y Rafael. El único hijo varón pasó de ser un apasionado de las patinetas, con pantalones anchísimos y algo despeinado, a un joven “encorbatado, rasurado, que olía rico y abogado”, dice su madre.
Así que, había que premiar el esfuerzo del joven talentoso que a los 30 años estaba graduado en dos carreras: la que tenia que ver con leyes y la de diseño. “Dibujaba súper bien y de hecho en los juicios orales él iba dibujando a mano alzada lo que se decía en la sala”.
Eso había que celebrarlo, así que la madre propuso que el premio era ir, juntos, a Europa. Compró boletos, reservó hoteles y presupuestó las entradas a los museos más importantes de Italia, Francia y España.
Las maletas hechas y la vida que da un vuelco. 48 horas antes de irse al viaje, doña Gloria recibe una llamada a las 2 de la mañana. El recuerdo es pintura fresca: “Era la voz de un policía. Me dice “¿Usted es la mamá de Rafael Balladares? Acaba de tener un accidente”…Tal fue el impacto de la noticia, que yo me puse a pegar alaridos y no acataba qué hacer. Se me ocurrió al rato llamar a una de mis hijas. Llegamos al San Juan de Dios y los médicos me dijeron que ya le habían dado 3 paros respiratorios. Lo habían revivido y me advirtieron que en esos casos los pacientes fallecían a las horas”.
Rafael tuvo un accidente de tránsito en su carro, en un tramo mal iluminado de la carretera que estaban arreglando entre Belén y Santa Ana.
Lo sucedido en ese momento conectó a doña Gloria con un evento que 10 años atrás protagonizó su hija. Ella tuvo un accidente; una lesión cerebral grave comprometía su vida. Milagrosamente no sólo se recuperó sino que no tuvo ninguna secuela. Y si se había producido un milagro antes, ¿por qué Dios no lo iba a hacer ahora?.
“Después de los paros, vino el calvario: cuidados intensivos, lo operaron y al sétimo día tuvo muerte neurológica y uno dice ¿Muerte? ¿Escuchar que tu hijo se va a ir, que lo tenés que poner en una fosa fría, por allá? Terrible.”
10 días después del accidente, Rafael murió “y yo caí en depresión”, dice doña Gloria. “Uno es fuerte y esta profesión y el carácter de uno lo hacen activar mecanismos de defensa, pero un día que tenía un juicio empecé a llorar en la Sala delante de los jueces. Me preguntaron qué me pasaba y yo les dije que simplemente no podía continuar. Que la muerte de mi hijo me tenía fuera de mí, hasta la presión se me subió y un forense me mandó para la casa. No estaba en condiciones de trabajar, la depresión me tiró a la cama”.
Vinieron los antidepresivos “que más bien lo hacen huir a uno” y durante dos meses la abogada salió de circulación. Con las ganas de vivir metidas en una gaveta con llave, doña Gloria tomó consciencia poco a poco de lo que le pasaba y decidió hacer algo que le salvó la vida: Rendirse.
Ella explica: “Cuando uno toca fondo y ya no tiene nada que hacer, hay que rendirse a Dios. Dejar que El haga. Y fue tan hermoso saber que mucha gente que se había enterado por las noticias, estaba orando por mí. La oración es absolutamente poderosa. Yo me rendí a Dios para que tomara control de todo y El me dio la paz que necesitaba”. Aún así, los reclamos vinieron y la hija le preguntaba al Papá por que había permitido tanto dolor. “Pero precisamente lo hacía porque Dios es mi Papá y esa es la relación que tengo con El. Hoy, no me va a creer, pero agradezco ese accidente. A partir de él abrí mi corazón, uno se sensibiliza, uno descansa en Dios y con los ojos de la fe logra ver. La fe es ver”, dice con voz fuerte.
-¿Y cómo alabar a un Dios que hace 20 años hizo un milagro con su hija, pero hace 10 años no quizo sanar a su hijo?, le pregunto.
-Es que Dios los sanó a los dos, sólo que a mi hija la sanó y la dejó aquí y a Rafa lo sanó pero es un ángel. Dios lo vino a recoger. En el cielo no hay piernas fracturas, ni heridas en el rostro, ni cerebros golpeados, ni accidentes. Mi hijo está perfecto. Es más, tiene ventaja sobre mi hija porque se adelantó en un viaje que todos vamos a hacer y sé dónde está y que está bien y que un día nos encontraremos de nuevo. No es que siento eso, es que lo sé. Yo lo sé, nos encontraremos de nuevo y espero ese momento”.
Mientras llega ese momento, doña Gloria anda una silla en el carro para sacarla cada vez que va a visitar a Rafa al cementerio. “Siempre que voy a Heredia, paso y le llevo flores. Tipo 3 ó 4 hay una brisa deliciosa y me siento a contarle cosas y a hablar con Dios y paso un gran rato bonito” e igualmente sueña con su hijo y lo ve sonriente, sano y en paz.
Por una experiencia tan fuerte como esta, doña Gloria está escribiendo las últimas páginas de su libro “Pasaporte a la eternidad”. Desde el accidente de Rafael escribe un diario que quiere compartir con toda la gente. “Cuando me doy cuenta que soy feliz, sin razón aparente, sino que soy feliz porque si, quiero que los demás sepan que también pueden experimentar eso. Yo casi que estuve muerta esos dos meses y resucité. Yo celebro la vida, hago planes a futuro, sigo trabajando, estoy ahora con procesos de casación, tengo ganas de vivir. Amo a Dios, El es real. A veces estoy aquí en la casa y le digo algo a Dios y el viento mueve las hojas de los árboles y sé que es una respuesta de Su Amor. No estoy loca, estoy muy cuerda y la fe hace que uno vea, esa es la diferencia con la persona que yo era antes. Soy feliz, me siento plena, soy verdaderamente feliz”.
62 comentarios
Un durísima experiencia de vida, ni siquiera puedo imaginarme el dolor de perder un hiijo. Pero admiro la fuerza de voluntad humana que puede tomar ese dolor y con la ayuda de Dios lograr seeguir viviendo y salir adelante.
Cuando uno enfrenta y supera uno o varios eventos que te acercan a la muerte, a dejar d existir en este mundo, lo único que te da valor para seguir en la lucha diaria que es la vida es Dios. Abandonarse en Él es la única forma para enfrentar cualquier circunstancia en la vida. Yo soy sobreviviente de 5 encuentros con la muerte y solo Dios sabe para qué aún me tiene en este mundo. Comparto la visión de vida de doña Gloria y a Dios gracias que pudo levantar el ánimo y seguir adelante. Bendiciones para todos.
Buenos días: Lizeth, leyendo esta historia imagino la ternura y admiración
Con la que usted trato a doña
Gloria para luego transmitir esos profundos sentimientos con tal respeto hacia un tema que de solo leerlo quiere uno correr y abrazar a doña Gloria por ser esa madre que ante tal pérdida pudo rendirse y transformar ese dolor en amor. Amor por su hijo, por Dios, por la vida y como dice ella logro ver lo oculto y abrió su corazón al mensaje que esa situación tenía para ella. Despertó al amor. Sin duda hoy empiezo el día con el ejemplo de doña Gloria de poner la fe ante todo para ver lo que no se ve. Saludos !!!!
Removió todo el dolor que uno guarda en el corazón tras la muerte de un hijo.. La mía murió hace 13 años y ese dolor siempre esta ahí.. Se aprende a vivir con el! Pero Dios poco a poco con detalles nos llena de paz y nos hace sentir todo su amor. Seguir viviendo por los que tenemos aquí y siempre ellos serán el más hermoso recuerdo de amor, con la esperanza de reencontrar nos de nuevo!
Como madre que soy se que un hijo es todo para una, que la llegada de un hijo te hace tener 2 corazones, no podría ni imaginar el dolor de perder un hijo! Esta mujeres tiene algo que solo en momentos de shock se llega a conocer que es la paz de Dios que dice la biblia que sobre pasa todo entendimiento! La bendición de contar su historia es que sirva de ayuda para otras mamitas que pasan por lo mismo! Saludos
Definitivamente una experiencia muy difícil, dolorosa, pero gracias al que todo lo puede (DIOS), continúa su camino. Es una bendición encontrar a Dios en momentos tan dolorosos, donde ninguna palabra o persona es consuelo. Un abrazo.
Que hermoso. Leer esto a plena mañana ha sido mi Dios padre que ha puesto este testimonio como un ángel para que yo entienda la muerte de mi madre entre otras cosas.
Que belleza de mujer Doña Gloria Navas que el creador nos siga fortaleciendo. Ellos no se han ido sólo se nos adelantaron.
Definitivamente todo en esta vida tiene un propósito, simplemente y no muy fácil, pero se debe de tener a Dios en el corazón y no desconfiar de su misericordia. Mis respetos a doña Gloria y a seguir viviendo. Un abrazo.
Poco a poco leyendo la historia, la descripción hace que uno se meta en esos momentos de muerte de Gloria, porque la muerte no la dejaba celebrar la vida! Y es que es justamente esos momentos horrorosos de muerte (entiéndase cualquier situación que no nos deja vivir y en donde muchas veces tocamos fondo) que o encontramos la vida con su se sentido original, o sacrificamos la vida y se la entregamos a la muerte! Me encanta como gloria describe como Dios le habla, en la sencillez.. !
Oh por Dios Doña Gloria, solo las personas que hemos pasado por situaciones similares sabemos lo duro que es.
Yo hace dos años y medio pase por la misma situación en San Jose. Yo soy Colombiana, y estabamos alli, y un viernes 17 de agosto mi hijo salió y nunca regreso, su camino fue hacia el cielo, el Señor lo tiene a su diestra,
a mi hijo me lo asesinaron de tres tiros cuando lo iban a asaltar, solo tenia 22 años. En el barrio naciones unidas cuando iba a dejar a una compañera de trabajo, es muy duro , pero gracias a la oracion y a la Fe , Dios me tiene en pie, hay momentos que desfallezco porque mi hijo lo deje enterrado alla en el cementerio de Sabanilla, pero aqui en mi casa, oro y doy gracias a Dios por todas las bendiciones, hablo con Dios con mi hijo y sigo la vida al lado de mi hija y mi esposo. Que la vida son volvió a unir despues del fallecimiento de mi Campeón. Algun dia escribiré la historia de mi hijo
Gracias Lizeth Castro, la admiro y mis respetos porque siempre me gustaba escuchar las noticias en teletica cuando las presentaba, Éxitos y un abrazo desde Colombia
Dios es grande y misericordioso, el tiempo del él es perfecto. Todos en algún momento de nuestras vidas llegamos a tener respuesta a todas nuestras interrogante. Dios l@s Bendiga.
Es un relato conmovedor, la fe mueve montañas y para las que tenemos hijos adultos que salen por las noches o simplemente trabajan siempre hay angustia nuestra alma se sentiría como la de Doña Gloria.Pero Dios es bueno modas las cosas suceden para bien a los que confían en el Señor.Gracias hermanapor compartir una vez más su historia y sanidad. Gracias a Cristo Jesus que toco su vida para siempre.YpdGN
Qué fuerte este testimonio.Mis hijos son mi vida digo yo y siempre mi mayor temor es que
Les suceda algo. Un abrazo a doña Gloria por su fe y a Lizette por compartir esta historia
Dios nos cuida.
Bendiciones doña Gloria, la verdad la tiene usted, solo Dios nos da la fuerza que necesitamos para seguir adelante después de una tragedia de estas.
No paro de llorar, la admiro y el poder Dios es lo mas grande.
recien muerto mi hijo tuve la oportunidad de hablar con Doña Gloria. Y es de admiración. Hoy después de cinco años y 2 meses de la partida de mi hijo sigo en pie trabajando pero he caído con depresiones. Aprende uno a vivir con la ausencia pero el dolor es mas fuerte cada día. Un abrazo
Hermoso testimonio de amor y entrega, solo con la ayuda de Dios podemos salir adelante, gracias doña Gloria y gracias Lizeth por tan lindas historias que nos ayudan a seguir adelante
Me sucedió igual que la colega, el 1 de octubre del año 2010 mi esposo todo normal me llevó a mi trabajo, al filo de las 4 y 30 que llegue a mi casa me llaman que mi esposo había fallecido de un infarto al miocardio, aquí todo se me derrumbó, estuve incapacitada varios meses, entré en depresión, pero con la ayuda de Dios hoy estoy aquí de nuevo laborando, con el recuerdo siempre presente de mi amado esposo.
Gracias Lizeth por esa publicación. Aunque me ha provocado hoy lágrimas de una realidad que vivo y que Ud. logró plasmar maravillosamente, le doy gracias a Ud. porque permite que la obra de Dios en nuestras vidas sea un testimonio verdadero de Su Amor, de su Poder y de la Paz que nos puede traer. Si todos creyésemos y pusiéramos al Señor Jesucristo como el modelo de vida diario, nuestro mundo, nuestro país, nuestras familias y nosotros mismos obtendríamos la plenitud aquí y luego en el cielo. Bendiciones y siga adelante. G. Navas
Siempre he conocido q es una gran Mujer, pero ahora me quedo sin palabras al saber q prueba le puso en el camino nuestro creador. Mis respetos ojalá fuéramos Muchas doña Gloria Dios le siga llenando de bendiciones digna de admirar.
Siempre he conocido q es una gran Mujer, pero ahora me quedo sin palabras al saber q prueba le puso en el camino nuestro creador. Mis respetos ojalá fuéramos Muchas doña Gloria Dios le siga llenando de bendiciones digna de admirar.
Siempre he conocido q es una gran Mujer, pero ahora me quedo sin palabras al saber q prueba le puso en el camino nuestro creador. Mis respetos ojalá fuéramos Muchas doña Gloria Dios le siga llenando de bendiciones digna de admirar.
Una mujer ejemplar y definitivamente dolores como la muerte de un ser amado sólo se puede salir adelante con la ayuda de Dios. Bendiciones
Esta , como muchas otras fuertes historias de vida, son las que nos ayudan a reconocer una ves mas el gran amor de Dios, y que bellas palabras de esta madre , porque comprendio el valor de esta dura experiencia, hoy su hijo goza a plenitud la vida eterna, y ella reconocío todo el amor infinito, retomo su vida , con fe , esperanza y sabiduria, gracias Lizeth por hacer de su trabajo un instrumento de reflexión para cada uno de sus lectores .
Siempre le admiré como abogada, no sabía esta historia, solo cuando se pierde un ser querido puede entender uno que se siente, yo perdí un sobrino hace cuatro meses y aunque creo yo soy un poco madura en la Fe, siempre me golpeó porque hasta un mes antes que le dijo el doctor que no había nada que hacer teníamos esperanza, pero bueno él nos enseñó fue un guerrero hasta el final, con una fe increíble sabiendo que dejaba dos amores de 2 y 4 años, nunca se quejó de su destino y aceptó la voluntad del Padre. Y es ahí donde uno entiende que si todos los seres humanos tuviésemos un poquito de fe, estaría este mundo mucho mejor, porque si Dios está de primero en todo todos tendríamos paz, un abrazo a la distancia Doña Gloria.
Sinceramente la palabra de Dios dice que si creemos veremos sus obras. Dios es misericordioso y cuando despositamos todas nuestras cargas en él, siempre nos responde, es simplemente confiar. Dios la bendiga grandemente doña Gloria por ese testimonio tan espiritual y tan enriquecedor. Un abrazo.