Es uno de esos  días típicos de invierno, la tarde  apenas inicia pero el agua desde hace rato que está cayendo  por montones en el lugar donde él esta. No solo llueve muy fuerte sino que la temperatura está un poco baja, por eso no es de extrañar observar a la gente con algo que les abrigue.

Luis Ángel Rodríguez sabe que ante una situación de estas no son pocos los que pensarán en una taza de café o una de chocolate caliente pero para él no queda más que ponerse una capa, seguir caminando aunque sea bajo la lluvia,  y no dejar de  sonar las campanillas del carrito en el que lleva helados para vender.

Este hombre de 58 años de edad lo resume diciendo: “Así llueva, truene o lo que sea, debo salir a seguir luchando para sacar la venta del día, en invierno, en verano, un día feriado, cuando sea”. Luis vende helados desde hace 16 años, sale todos los días del Alto de Guadalupe, donde la empresa Dos Pinos le entrega un carrito lleno de producto que sale a ofrecer por las calles desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde;  asegura que en promedio camina más de treinta kilómetros diarios. Tiene dos hijas de trece y seis años, es por ellas por quienes trabaja a diario.

El secreto para  vender,  aunque  sea bajo la lluvia, lo atribuye a pedir diariamente  la ayuda de  Dios y ganarse así el sustento para sus hijas. “Dios siempre me bendice y sé que voy caminando y él va a la par mía, que cada vez que yo sueno las campanas y abro la carretita, él está tocando a la persona para que me compren helados”.

“Paso a una pulpería y me compró un fresquito y unas galletas” así respondió nuestra pregunta ¿cómo hace con el almuerzo?”. También nos dijo que ha tenido que salir a trabajar enfermo “recuerdo que hasta quince días he estado con una gripe, pero ni modo, así he tenido que trabajar”.

En un día que las ventas están bien, Luis vende cerca de veinticuatro mil colones, eso le deja como ganancia unos diez mil colones. “Ya a alguien de mi edad no le dan trabajo, por eso laboro de domingo a domingo en esto, solo espero que aunque sea bajo la lluvia logré vender, soportar los climas  y seguir, ah y sí, a mí los helados me encantan pero no me los como porque pierdo, ja, ja, ja”.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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