«La fibromialgia no tiene cura pero mi vida sigue»

Periodista: Wendy Arias.

Cumplía los 18 años, cursaba su carrera universitaria de enfermería y llevaba su vida como cualquier joven de su edad. Sin embargo, un fuerte dolor de espalda, cansancio, insomnio, rigidez matutina e incluso la hinchazón en manos y pies empezaron a hacerse presentes en cada uno de sus días.

Lezahairam Thómas, pensó que que todo era producto del estrés que  implicaba su carrera o trajín diario. Pero las molestias empezaron a aumentar. Se sometió a exámenes de sangre, pruebas con reumatólogos, placas, de todo, pero no había un resultado concreto. Se descartó el reumatismo juvenil, tampoco era un problema en sus huesos, se trataba de un padecimiento del que ella no sabía nada.

“¿Fibromialgia?, ¿Y qué es fibromialgia?. Yo solo sabia que me dolía mucho cada parte de mi cuerpo, que no podía conciliar el sueño y que no sabia como recuperarme. Tuve que empezar a estudiar sobre mi enfermedad. Descubrí que no tiene cura, que es una especie de inflamación en los músculos, que provoca fatiga y que puede afectar el estado de ánimo. También aprendí que es un padecimiento subestimado hasta por los médicos, muchos piensan que el paciente se hace y no, hay dolor y mucho , pero se aprende a tratarlo”.

Según explica la terapéutica física y especialista en el tema, Martha Rodríguez, los síntomas varían en cada paciente. “Pueden ir desde migraña, contracturas musculares de cuello o lumbares hasta afectaciones hormonales y de estados de humor. Es una hipersensibilidad al dolor”.

Las mujeres suelen ser las más afectadas por este padecimiento, que a pesar de ser muy común en la población, carece de información. Lezahairam suma 20 años sobrellevando el dolor en todo su cuerpo.

“Ha habido días que lloro de dolor, pero este malestar a mí no me roba las ganas de vivir. Al contrario, yo trato de llevar una vida normal, con ejercicio y ganas. Claro, hay que tener paciencia, ser consientes de que no se va a dejar de sentir malestar. La clave está en aceptar la enfermedad y explicarla a los demás. Para mi, ha sido fundamental el apoyo de mi esposo que no me presiona, tener cerca a personas que me entienden como mi mamá que también la padece; y por supuesto, la terapia y ayuda psicológica. No tiene cura, pero con muchas ganas de fluir se sale adelante”.

Lezahairam y la especialista Rodríguez, coinciden en que uno de los principales problemas a los que se enfrentan las personas que padecen fibromialgia es a la desinformación sobre el tema y también la falta de credibilidad en el padecimiento.

“Es muy importante que la gente se informe, que no se automedique y que vea por su salud. Entre más rápido se detecte la enfermedad, más fácil va a ser de controlar, evitando llegar a padecer crisis provocadas generalmente por el estrés diario”. concluye Rodríguez.

Lezahairam, esposa, enfermera, trabajadora social, estudiante y aficionada por atletismo, ha aprendido a hacer de sus dolores una carga más liviana, llevando siempre una dosis de positivismo y otra de persistencia y así  mantenerse en pie de lucha, con la no muy conocida, pero presente, fibromialgia.

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