Por: C. Williams, periodista

Para cuando vos leás esto, Alberto Guzmán, Beto como le llaman estará en el Hospital México, donde le realizan exámenes para ver qué está pasando con él.

“En las madrugadas -nos dice-, sentía como un calambre en las piernas y como que se me dormían, hasta tenía que levantarme, pero la mayor dificultad es con el habla, en ciertos momentos me cuesta gesticular, y me dicen que hablo como si estuviera tomado”.

Simultáneamente había tenido problemas con sus cordales, entonces creyó que lo que pasaba se debía a esto, pero cuando las cordales fueron extraídas y los problemas siguieron se hizo necesario buscar ayuda médica;  por eso  hoy está internado y exámenes vienen y van para ver qué es lo que está pasando. Esta semana, según le comentó a lizethcastro.tv, harán una resonancia magnética del cerebro.

 Beto,  vive con sus tres hijos, Malcolm, Mauro y Maverick, hoy de  23, 19 y casi 16 años, pero desde que este último era un niño de escasos dos años, están con él. Hoy tienen casa propia en Dulce Nombre de Coronado, pero por más de tres años vivieron en casas que les alquilaban.  Por circunstancias que no viene al caso comentar la madre se fue y entonces él tuvo que hacer de madre y padre a la vez.

Son muchos los recuerdos de lo vivido pero hay un día que siempre recuerda. Fue el día que tuvo –por una orden judicial- que irse de la casa. “Ese día lo tengo bien grabado en mi mente aunque han pasado como catorce años desde aquel momento feo, horrible . Mis hijos amanecieron conmigo y en la noche estaban con otras personas; sin duda fue un cambio demasiado violento para ellos, no hubo y no hay forma de explicarle a un niño esto”, recuerda.

Tres meses después tendría la custodia definitiva de sus hijos, y entonces llegaron otros “corre-corre” además del lugar donde vivir; desde cambio de pañales para el pequeño Maverick  hasta la limpieza de la casa, las tareas de la escuela, la comida, la ropa, en una palabra, TODO. Pero Beto lo asumió y hoy repasa su decisión: “Me pareció que era lo que me tocaba, uno siempre quiere lo mejor para sus hijos, si no hacía que se quedaran conmigo hubieran andado rodando. Para muchas cosas que no sabía tuve que tirarme al agua,  como cocinar. En las otras tareas me defendía pero en la cocina, ay, ay, ay”.

Y fue así que aprendió todos los quehaceres del hogar. Y aunque este trabajador de la morgue judicial     –tiene veintiséis años de laborar allí- agrega que solo hizo lo que le tocaba y que lo hecho pudo ser mucho mejor,  basta escuchar a su hijo mayor Malcoln, para convencerse de que nada ha sido en vano.

“Nuestro padre es nuestro héroe, a veces creo que debió nacer con súper poderes, porque es un súper papá, es nuestro ejemplo a seguir, él pudo haber hecho lo que hacen muchos, salir corriendo, pero no, siempre estuvo y ha estado ahí”.

Beto señala que solo no lo hubiera podido lograr;  familiares, amigos y hasta conocidos le ayudaron, desde cuidar los “guilas”  hasta cuando tenía algún quebranto de salud con cualquiera.

Hoy es él quien sufre padecimientos en la salud. “Solo espero –nos dice- que dentro de todas las posibilidades que hay sea lo menos malo y tener tiempo  suficiente para dar los últimos “mazazos” para terminar de formar la vida de mis hijos”, indicó con la voz llena de esperanza.

 

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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