Ser madre a los 15 años se convirtió en una misión de vida para Vanessa. Decidió que costara lo que costara, a su hijo nunca le faltaría nada. Aquella época era dura y aún más vivida en soledad; cuando se vio estaba casada y luego tuvo a su hija menor. Ambos, tesoros invaluables por los que incluso llegó a tener dos trabajos para salir adelante.
Vanessa decidió un día cambiar su vida, marcharse con sus hijos y batallar los tres. Lo lograron. El trío sagrado siguió caminando junto.
Pero como nos cuenta, el puñal que le partiría en dos el corazón fue la muerte de su hijo mayor. ¿Cómo salió de ese “hoyo negro”? ¿Cómo lograr la superación del dolor de perder unhijo? Ella nos lo relata, e incluye la ruta de la empresariedad que hoy la tiene de pie.