Caminar de nuevo y moverse, todo a punta de agua

“Mi satisfacción es ver gente que antes no podía ni siquiera caminar, verlos moverse por sí solos y hacer de nuevo lo que creían que ya era imposible”. Así resume Emilia Vargas Guillén, instructora de hidroterapia, lo que vive prácticamente todos los días.
Fue hace 25 años cuando Emilia,  una profesora de educación física, empezó a laborar en el acondicionamiento físico de adultos mayores, y desde aquel momento, dice, “me enamoré de trabajar con esta población, trabajo con gente de toda edad, pero a los adultos mayores los amo”.
Con una gran y linda sonrisa Emilia repasa lo que han sido esos 25 años de trabajar en piscinas, especialmente con adultos mayores: “No se trata de dinero, por supuesto que lo necesito para vivir, pero lo principal es ver los logros de cada persona, gente que solo se la pasaban en una casa, sentados o acostados, sin hacer nada y verles moviendo sus pies, sus brazos como antes,  eso no hay precio que lo pague”.
Ejemplos de estos sobran, la revista  Lizeth Castro.tv, escogió al azar  a  una de las alumnas de Emilia, doña María Isabel, a quien le preguntamos: ¿cuánto le ayudado la hidroterapia que recibe?
Ella apenas y nos dejó terminar la pregunta y no dudó en responder al instante: “yo soy operada de una pierna, el doctor me dijo que no practicara ya más las caminatas, como lo solía hacer, que buscara donde recibir hidroterapia, y hoy después de un año con Emilia, puedo decir, mi recuperación es todo un éxito, no hay duda de que todo esto me ha ayudado más de lo que pensé”.
A Emilia y a doña Isabel las  encontramos en el Club Los Jaúles en Coronado,  uno de los tantos lugares donde da hidroterapia esta profe, así llamada por muchos de cariño, “yo estoy donde me necesiten aquí en Jaúles, en Santo Domingo, en Guadalupe, en Cedros, en fin, donde allá alguien que necesite ayuda y se le pueda dar por medio de hidroterapia,  ahí espero estar”.
Una conversación entre dos adultos, nos permitió darnos cuenta que es algo más que ejercicios dentro de una piscina. Ellos hablaban del próximo convivio del grupo. “A no, los ejercicios en piscina son solo una de muchas cosas, una vez que se conocen, todos conviven, salen a pasear, tienen actividades, yo no me canso de decirles: busquen, busquemos calle, viera usted hemos andado por muchos lados», dice una feliz instructora.
Por todo esto no es difícil entender porqué encontramos gente tan agradecida, con un común denominador, la recuperación y la alegría de todos. Por eso las palabras de doña María Isabel quien anhela que su mensaje llegue a muchos: “si yo pude, cualquiera puede es cuestión de animarse y comprobar todo lo que se puede lograr”.

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