– ¿Le gusta ser Papa?, pregunta la periodista Valentina Alazraki
– No me disgusta!, responde el Papa Francisco y ambos se ríen.
En la sala de reuniones de la Casa de Santa Marta, en Roma, están sentados frente a frente, dos grandes, con la Virgen de Guadalupe como testigo. Uno es líder mundial, además voz que guía a la Iglesia Católica, Jefe de Estado del Vaticano, argentino de nacimiento, sacerdote de pies a cabeza y párroco, ser humano que cuando abre la boca mueve corazones y pellizca conciencias.. La otra es madre y esposa, periodista mexicana de la cadena Televisa que desde hace 40 años se conoce al dedillo los pasillos del Vaticano, lo que las paredes hablan y lo que sucede allí, al derecho y al revés.
Este día, Valentina le hace al Sumo Pontífice la entrevista que miles de periodistas de todo el mundo le deserían hacer, así que es válida la curiosidad sobre cómo surgió esta conversación. Además, ¿Hubo mucho papeleo? ¿Cuánto costó? ¿Le censuraron algún tema en el Vaticano? ¿Por qué el Papa le dio a ella la única entrevista televisada que ha otorgado en sus 2 años de Pontificado? Y conforme le pregunto, la verdad se va develando.
Para entender este encuentro que millones vieron en el mundo, hay que retroceder a enero de este año. Valentina celebraba su cumpleaños número 60 y coincidió con la visita del Papa a Filipinas. Para su sorpresa, en el avión papal se lo celebraron. Las manos que traían el pastel con las candelas eran las de Francisco. Todos se sorprenden, se levantan de sus asientos y aplauden el feliz-cumpleaños y el gesto. Y surge una broma que Valentina recuerda así: “El Papa me dice “te estamos quedando bien” y yo le digo “No, no, me quedaría bien si me da una entrevista”, pero te lo juro que lo dije en broma”, señala. En realidad, esta era la segunda vez que se tocaba el tema en un tono jocoso, porque en una ocasión anterior el Papa supo que Valentina cumplía 4 décadas de ser periodista de Televisa cubriendo la fuente del Vaticano. Hoy, vuelve a recordar ella: “En broma él dijo “Madre mía, a esta mujer hay que beatificarla, 40 años cubriendo el Vaticano por Dios!” y yo riéndome le dije que estaba muy lejos de la Santidad pero que si quería me daba una entrevista en vez de beatificarme”.
Entre risa y risa, eso que quedó en el aire se concretó en una llamada telefónica que la periodista no esperaba. “Qué dicha que yo estaba sentada porque casi me caigo del susto cuando escuché en el teléfono la voz de Monseñor Lombardi diciéndome que en dos días el Papa me concedería una entrevista. Al principio sería de 40, 50 minutos y terminó siendo de 1 hora 40 minutos. Y de veras me hace gracia que esto nació de la nada, de una broma. Además creo que de alguna manera el Papa quería decirle a México por qué no va a ir a México, y yo soy la mexicana periodista que está más cerca casualmente”, y se ríe. La llamada fue muy concreta. Nunca hubo censura ni lista de temas censurados. La total libertad al enfoque de la periodista, sumaba aún más responsabilidad. “Había mucho de qué hablar y yo quería estar a la altura”, asegura.
Vestida de humildad, indica: “Con Juan Pablo II (con quien viajó en todas las ocasiones), lo más había sido lanzarle una o dos preguntas en una de esas muchas ocasiones en que coincidíamos, pero una entrevista formal, donde te sientas de frente y tienes determinada cantidad de tiempo disponible, hasta ahora, y claro que tenía susto. No pensé la van a ver millones de personas y el rating será este o este otro, yo sólo pensé que la tenía que hacer lo mejor posible”. Valentina tenía claro un objetivo: “Quería lograr un ambiente de confianza, que él se sintiera bien, que fuera una conversación donde viéramos su lado más humano”. ¿Y está satisfecha con lo logrado?, le pregunto. “Sí, si de lograr la confianza y que él fuera como fue, un poco bromista, tenía serenidad, a veces reflexivo, otras serio, sí me gustó, creo que se logró”.
En su cuestionario incluía al menos 30 preguntas, entre las que estuvieron el luto que vive México por la violencia, la polémica frase de “el peligro de la mexicanización” que incluyó en una carta privada que le envió a un joven argentino, el papel responsable de la Iglesia en situaciones que vive el mundo (incluido, en sus palabras “un enfermo” como el cura Marcel Maciel), el endiosamiento del dinero, lo que le gusta y no le gusta de ser Papa (“Mi penitencia es viajar”, aseguró), entre otros. Pero, por supuesto se le quedaron preguntas sin hacer: “Llevaba el tema de su intervención en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, también se me quedó por ahí el tema de la violencia contra la mujer, la beatificación de Monseñor Romero y otros más”.
La entrevista de Valentina ha tenido eco en todo el mundo y los medios de comunicación destacaron, sobre todo, lo breve que “presiente” el Papa que será su Papado, ese algo que le dice que a lo sumo durará 5 años. La entrevista exclusiva -que inició como una broma, pero que está más que ganada por esta catedrática del periodismo-, le dio la vuelta al mundo, se transmitió dividida en dos partes en Televisa, rescatando los mejores 40 minutos; y de forma completa fue transcrita en el periódico el Observatorio Romano en idioma italiano.