La familia de Luis Alonso Zuñiga muestra y demuestra, todos los días, una faceta diferente de lo que es el amor. Diariamente, en las mañanas y las tardes, alimentan perritos que han recogido por las calles y cuidan de ellos, sin pensar jamás que esto se convierta en negocio. La mayor ganancia no se ve y es el amor.
Hoy la revista Lizeth Castro.tv comparte la historia de esta familia de Santa Rosa de Pocosol de San Carlos, y aunque ellos mismos afirman no ser rescatistas de perritos, lo cierto es que al conocer lo que hacen, se da uno cuenta de que si alguien lleva bien ganado el título de rescatistas son Luis Alonso, su esposa Cira Barquero y la pequeña Sophia, de cinco años.
Precisamente todo empezó hace cinco años cuando un cuñado le ofreció a Luis Alonso una perrita, tiempo después, camino a su trabajo, vio a otra, esta vez se dio cuenta de que estaba lastimada en la calle, entonces le preguntó a su esposa si podía llevarla a la su casa, luego, recuerda: “ Empezamos a conocer gente que pedía ayuda en la redes sociales, ¿qué se yo? con concentrado o alimento, en fin ayudar de muchas formas, y nos decidimos a colaborar con lo que podíamos”.
Hoy, quienes visitan la casa de esta familia encontrarán a, por lo menos, ocho perritos que reciben, no solo alimento, concentrado, anti-pulgas y liquido que quita parásitos, sino que también tienen lo principal, cariño y amor.
No faltan las carreras para estar como los scouts, siempre listos para lo que se necesite. Las lágrimas no han faltado cuando van y descubren los maltratos que evidencian muchos perritos, sin embargo, nada se compara con la alegría que a diario reciben los integrantes de esta familia, porque precisamente esta es una actividad, que señalan ellos, les ha unido como familia.
Así lo resume Luis Alonso: “Es muy gratificante y llenador ver los cambios en cada animalito, recibir de ellos cariño, porque claro que saben quién les ayuda y devuelven, a su manera, aprecio y cariño; y ni que decir lo que significa ver que como en mi hogar todos, mi esposa, mi hija y yo estamos más que identificados con todo esto que nos está marcando como familia”.
Por eso, cualquier cosa puede faltar en el automóvil que utilizan, menos la bolsa de alimento y la cajita rescatadora, porque nunca se sabe cuándo, algún animalito necesite de su ayuda.
“De hecho sabemos que es mucho lo que se requiere, y que por aquí hay mucho perrito abandonado, por eso ahora queremos hacer casitas en nuestra casa, para los animalitos, Dios ha sido bueno y nos ha ayudado a ayudar, no podemos dejárnoslos nosotros, ni tener un refugio, pero si cuidarles mientras alguien se los lleva, es decir hacer una red, una cadena de adopciones, esa ahora es nuestra meta”, asegura.