Abuelito superó el COVID-19 escribiendo poemas

Don Victor escribió poemas durante su cuarentena

«Amanecí, otro día de lucha,

con la convicción de vivir.

Hoy será más duro,

pero a caminar».

A sus 75 años, a don Victor Manuel Zúñiga le tocó ser uno de los más de 25 mil costarricenses que han sido contagiados con el COVID-19.  

Pero decidió cómo viviría su enfermedad, y el remedio fue escribir.

«Es muy temprano para quejarme de la vida,

pero no me enfrento más que a seguir

o a quedarme en el camino».

Este vecino de Alajuelita, papá de 7 hijos y abuelito de 9 nietos fue diagnosticado el 11 de julio con COVID-19.

Además de la edad, tenía otro factor de riesgo: presión alta. 

Don Victor escribió poemas para aliviar su alma durante la cuarentena
Don Victor escribió poemas para aliviar su alma durante la cuarentena

Tras dar positivo, inmediatamente le notificaron la cuarentena, que la vivió en su casa, totalmente aislado.  

«Es la vida que quiere ir

esta noche muy lejos.

No es camino fácil, pedroso,

por donde la tortuga no te alcance.

Me le escondí mucho».

Su esposa lo asistía con todos los cuidados, sin poder estar en contacto directo para evitar el contagio.

Su hija, Marilyn, le comentó a lizethcastro.tv, que don Victor tuvo su cuarto y baño propio durante 6 semanas.

2 días la ambulancia tuvo que llevárselo. «Un día se lo llevó para estabilizarlo y a las horas lo volvieron a llevar. Y luego se lo volvieron a llevar por deshidratación severa».

«Papi enviaba los poemas al grupo de WhatsApp que hicimos, para tenerlo siempre cerca», afirma Marilyn.

El recién pasado 10 de agosto, a don Victor le dieron de alta. Venció al coronavirus.

Al preguntarle si lo alivió escribir, respondió con su estilo literario:

«Todavía falta creer,

aún falta vida por andar.

Estos treinta y tantos días hacinado

calcinaron todo mi cuerpo.

Me volví huesudo,

piel corrugada,

un festín sobre mí».

Ahora queda el recuerdo de su familia orando, de su esposa cuidándolo sin poder abrazarlo y de sus hijos pendientes cada día de la evolución de este papá que decidió sanar su alma, volcándola en poemas que le quitaron la corona al virus. 

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