¿Cómo pretendemos tener sabiduria si no vivimos? ¿Cómo pretendemos escoger bien, si antes no nos hemos equivocado? Y hablo desde escoger la pareja hasta tu trabajo, tus amigos, tu barrio, tu casa, tu idea de negocio y hasta tu idea de felicidad.
El gran Leonardo Da Vinci y cuando digo gran, es de tamaño maravillosamente gigante, decia “La sabiduria es hija de la experiencia”. Leonardo, que dibujó un helicóptero imitando las alas de las aves, el que dibujó perfecto cada músculo de un ser humano, el que quizo construir un reloj que nunca parara para saber qué edad tendría el planeta cuando se destruyera… El, que pintó -segun su idea, su propia versión de amistad, su Jesús con los discípulos- la Última Cena que lo ha inmortalizado, él que se hizo uno con la Gioconda… ¿El genio se habrá equivocado? Muchas y muchas veces, no lo dudo. Su genialidad era obra de una mente libre, adelantada a su tiempo ciertamente, pero libre. Le habrán dicho loco, transtornado, demente y él se decía “¿Esto no se puede hacer? Yo creo que sí”.
Tuve la oportunidad de estar en un lugar llamado “El mundo según Da Vinci”, en Milán y es indescriptible, fantasioso, impredecible, mágico, visionario. Así que ¿Con qué soñas vos? Decime algo que suene a locura!!! Decí lo más loco que se te ocurra y seguí soñándolo. Pero es que “me he equivocado muchas veces”, podrías decir. Sí, claro, felicidades, te has equivocado, estás más cerca de la sabiduría que antes.
Date el chance de equivocarte, que la próxima y la proxíma vez tu idea va a ser celebrada por muchos, a otros les habrás resuelto un problema y otros te recordarán porque abrazaste el error y lo convertiste en aprendizaje. Adelante, a experimentar se ha dicho!