Escrito por: Lizeth Castro

Ya no se vale eso, amiga.

Ya está bueno de maltratarte y compararte con otras.

Ya no más contar con la balanza para pesar tu valor.

Ni jalar las canas creyendo que no van a salir más. 

Ni llamadas para saber si él responde a tu amor limosnero que originalmente era majestuoso y digno.

Mucho menos se vale seguir culpándote por los errores aquellos y tenerlos guardados en una gaveta sin llave, de fácil lectura y grandes heridas.

No, amiga, no dejés que te arruine el día un recuerdo del pasado en el que ya nada podés hacer.

Dejate de compadecer, de minimizarte, de latigarte, que eso no te sirve en este aquí.

Las ignorancias de hace rato eran parte de la edad, de la historia incompleta, del diseño en etapa de construcción.

En este ahora -en el que seguís construyéndote- lo que vale es que el desacierto  fue un puente hacia una mejor versión de vos misma que ni siquiera sabías que existía. 

En el laboratorio de la vida sobran los ejercicios y experimentos que nos conducen a la ruta que no es, al camino que no merece más nuestros pasos. Y eso es tan válido como cuando el rompecabezas encuentra justo la pieza que va, la dirección correcta, la calle correcta. 

Cuenta hoy,  que estás respirando con todo lo que has enfrentado y la valiente decisión de seguir a veces de pie, otras de rodillas; o detenerte y pausar, porque eso es parte de seguir.

Ya no se vale eso de medir el éxito con la vara de los demás. Empuña tu propia medida como si fuera una espada para ganar las batallas que considerés importantes para vos.

En el ahora, cuenta no la fe que no tuviste, sino la que tenés hoy, con la que escribís los sueños que nadie más que vos ve posibles.

Porque eso sí se vale:  soñar locamente, bailar con vos misma celebrándote viva; extrañar con el alma rota a los que se fueron y gritar agradecida hasta el llanto porque estuvieron; abrazar a quien querés abrazar y no hacerlo cuando decidís que un abrazo es un acto sagrado de tu alma que se reserva el derecho exclusivo de darlo y recibirlo.

Ya no se vale el inventario abrumador de lo que falta.

La despensa a veces vacía te puede angustiar pero un corazón vacío te va a matar.

Por eso, en este aquí y en este ahora la prioridad, la urgencia, lo importante es amar.

Ánimo.  Lo has logrado y lo vas a lograr.   

Te invito a leer:  Carta al amor de mi vida

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

Comments are closed.