Oscar Ramírez es tan tico que hay algo que hace que uno lo quiera mucho y aprenda de él. No tengo equipo de mis amores. Mi amor enorme era liguista, Pa; mi amor de esta dimensión es Saprisista, Vic; mi amado hermano, Fran, es herediano recalcitrante…así que han perdido y ganado alguna vez y yo lo que quiero es verlos felices.  

Mi tema con “el Macho” es que merece mi aplauso de pie porque me admiro de  lo genuino que es, un poquillo despeinado y sin gota de maquillaje en sus palabras ni en cómo las dice. 

En la conferencia de prensa donde ya finalmente la Liga definió su pase a la final -contra un nada fácil rival, Jafet Soto y Heredia-, felicitó a Saprissa y lució su respeto y empatía pura cuando dijo que él sabe lo que se siente perder.   

Es el técnico más ganador de la Liga (5 veces ha levantado la copa con la LDA y ahora busca la sexta) pero no se pavonea con eso; más bien dice que se siente feliz de ver a los “chiquillos” con mucha ilusión, refiriéndose a los más jovencitos de su equipo en la cancha.

Habla sin palabras de domingo y de veras que a veces pareciera que se peinó a las 5 de la mañana y no se volvió a pasar el cepillo a las 8 de la noche, porque no ocupa lucirle a nadie ni verse a cada rato al espejo; prioriza verse hacia adentro, adonde vive el verdadero gigante estratega que es.

Y encima le dice a la prensa la noche en la que ganó: “A veces lo que uno planea funciona y otras veces, no”, mostrando sin problema la fragilidad del éxito y del fracaso. Y luego dice “Eso es un paso a paso”.  Así resume cómo se alcanzan las metas. 

Le preguntaron en aquella noche épica qué hizo y qué dijo en el camerino para que después de perder 2 a 0 contra su archi rival Saprissa, viniera un segundo tiempo donde de vientito suave su equipo pasó a tornado, hasta el punto de llegar a marcar un increíble 3 a 2 para luego empatar 3 a 3. “No crean que uno es un mago ni un genio; en el camerino uno habla con los muchachos de lo que siente y ya”,  sin revelar mayores detalles.

El Macho tiene la sabiduría de ser líder que reconoce el esfuerzo del equipo, respetando a cada jugador;  algo parecido lo veo hacer en las conferencias de prensa cuando apunta en un papelito el nombre del periodista que le está preguntando para responderle, por su nombre.

Todos los gerentes del mundo debieran repasar las palabras que definen a un buen colaborador, versión “Macho Ramírez”. Así le respondió a un periodista sobre los ingredientes que debe tener el futbolista que quiere ganar.  Para Oscar Ramírez, es cuestión de honrar el trabajo:  “Creo que el sentimiento, el amor propio y el amor de grupo son importantes. Para ser jugador de Alajuela hay que ser buena persona, buen tipo, entregado, por ahí va el tema”, concluye.

No sé quién va a ganar la final; sé que el Macho y sus palabras me han ganado a mí con tantas lecciones de humanidad.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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