Transformar una soga para el cuello en una soga para salvar vidas

¿Se puede ser feliz después de un abandono, de dos intentos de abuso sexual, de tener un corazón lleno de odio que lo conduce a colgarse de una soga fallidamente? La respuesta de Jorge Alberto Monge Barrantes, de 25 años, conocido como Beto es SI, gracias a que conoció un amor incondicional, que le enseña todos los días que su existencia tiene un propósito especial.

La vida de Beto empezó a marcarse por situaciones muy duras. Con tan sólo 7 años se entera que tiene dos papás, que su padre de crianza, el esposo de su madre, no es su papá biológico, al que vio únicamente en tres oportunidades, las cuales no fueron muy gratas, porque la última vez el señor intentó pegarle.  Esa verdad desató enojo y mucha ira contra su mamá, por mentirle. “Eso me llegó tanto que no le decía mami, sino le decía su nombre Flor. Le empecé a guardar mucho resentimiento, la trataba despectivamente, nunca me dijo que él la había abandonado cuando ella tenía 6 meses de embarazo”, recuerda.

Mientras el dolor iba envolviendo su corazón, Beto se enfrentó a un intento de abuso sexual por parte de un amigo de la familia. Decide no contarle nada a nadie por miedo a que no le creyeran, por temor al rechazo, por el qué dirán. A los 8 años, siendo boy scout, vuelve a sufrir un segundo intento de abuso, por parte de uno de los guías. Otra vez no dijo nada, esto causa a su corta a edad un conflicto de identidad: “A los 10 años, yo decía soy bisexual me gustan las mujeres y los hombres,  empecé a fumar y tomar alcohol, empecé a tener problemas de conducta en la escuela, quería ser el malo del grupo, quería llamar la atención, ser el líder”, dice.

Beto recuerda que una vez llevó una revista pornográfica que pasó por todos, tiró bultos de los compañeros por la ventana para que no los encontraran, se escapó de clases y la directora nunca lo expulsó, cree que le tuvo compasión, sólo lo mandaba a limpiar pizarras.

UNA MÁQUINA DE HACER PROBLEMAS

A los 14 años, ya en el colegio, ahogado en el alcohol y el cigarrillo, odiando la vida y distante de su madre, su vida era prácticamente una máquina de hacer problemas. Un día se escapó para irse a tomar a la casa de unas amistades y él recuerda que tomó tanto que se quedó dormido. Cuando despertó, vio a dos de sus amigas desnudas en cuartos diferentes y se dio cuenta que las habían violado. Como pudo las ayudó a vestirse porque también estaban borrachas y las sacó de la casa. Una de las tías de una de las muchachas lo acusó de violación. Fue un episodio amargo que tuvo que enfrentar. Sabía que podía ir a la cárcel aunque no fuera culpable; fue sometido a un proceso de investigación, donde las chicas hablaron y dijeron que Beto las había ayudado, que nunca les hizo daño, así fue como salió librado y acusaron a los que sí estaban involucrados.

A los 15 años, Beto decide salirse del colegio. Cuenta que se levantaba gritando y se acostaba gritando, “por cualquier cosa explotaba”, dice.

UNA SOGA EN EL CUELLO

Hay una fecha que jamás olvidará, 16 de noviembre de 2005. Tenía 16 años. Recuerda que estaba en la soda de su mamá y empezaron a discutir. Luego doña Flor mientras le servía de comer, lloraba y le decía: “Beto usted no sabe lo que cuestan las cosas, yo le voy a enseñar a usted lo que cuesta la vida…”.  Mientras ella hablaba, Beto se llenaba más de odio y cólera, por dentro se decía que le iba a cobrar todas esas palabras. Cuando su madre le dio el plato de comida, Beto lo tomó, lo tiró y le advirtió: “Usted se va a acordar de este día toda su vida” y se fue para la casa.

Cuando llegó a la casa cerró las puertas, las ventanas, se sentó en el sillón y empezó a llorar como nunca antes. Se recriminó lo malo que era y sintió que había alguien sentado a la par que le hablaba y le reafirmaba todo lo que estaba diciendo: “Soy una cochinada, trato mal a mi mamá y ella es buena, desde los 13 años me quiero matar, no quiero vivir, quiero morirme…”. Beto cuenta que oía una voz que le decía que se matara, que lo hiciera. Como era boy scout tenía especialidades en nudos y amarres. Se fue al cuarto a buscar un mecate. Lo colocó, se lo puso en el cuello, caminó tres pasos y quedó guindando.

Mientras el tiempo corría, la vida de Beto se iba apagando. Fuera de la casa estaba doña Flor tratando de entrar.  Como madre cuando lo vio irse, sintió algo en su corazón, así que salió corriendo para la casa. Todo estaba cerrado, tuvo que devolverse por las llaves a la soda, que estaba a dos casas de la suya, logró abrir la puerta y vio a su hijo colgado. Entre la consternación y el miedo de ver a su hijo morir, como pudo lo tomó, lo levantó, y empezó a pegar ayuda a gritos. El esposo de una prima llegó  y cotaron la cuerda. Beto cayó al suelo. Cuatro minutos y medio habían pasado. Una ambulancia que estaba cerca lo atendió pero al ingresar al hospital Beto tenía muerte neurológica. Las posibilidades de sobrevivir eran mínimas y si lo lograba, quedaría como un vegetal.  Era el pronóstico de los médicos.

VIVIR PARA CONTARLO

Beto duró 12 días en coma. Recuerda que él se vio en un lugar blanco, donde sentía mucha paz y alguien caminaba junto a él. No pudo verle la cara, pero mantuvieron una conversación. Beto le dijo que no merecía estar ahí, en algún momento usó drogas, que trataba mal a la mamá, que fue un borracho, que había dejado los estudios botados, que su vida no tenía ningún propósito, pero lejos de encontrar un dedo acusador, esa persona que caminaba junto a él le dijo: “Hoy vas a encontrar tu propósito”. En ese momento abrió los ojos, se vio lleno de mangueras, rodeado de médicos, se asustó mucho, tuvieron que cedarlo por varios días.

Beto salió del hospital caminando y ese día hasta los doctores le aplaudieron. Cuenta que hoy su vida está llena de color, empezó a buscar a Dios con todas sus fuerzas, empezó a vivir para EL, sabe que esa cicatriz que quedó en su cuello es un milagro. Vocero de esperanza, a través de su testimonio impacta y promueve que sí se puede cambiar, sabe que depende de un amor inagotable, que transforma, que nunca falla, que curó su pasado porque puede hablarlo con paz y que bendice su presente hoy, lleno de propósitos para vivir.

 

97 comentarios en “Transformar una soga para el cuello en una soga para salvar vidas

  1. Una historia impactante, dura pero con un final hermoso. Ojalá que todos los que pasan por lo mismo en estos momentos encuentren en la experiencia de Beto esa luz que todo lo puede.

  2. El Señor todo lo hace perfecto ! Hermosa historia Dios nunca nos abandona y siempre tiene un propósito para cada uno de nosotros. Dios te bendiga Beto y nos llene de luz y esperanza con tu testimonio

  3. Bello testimonio…otro ejemplo más que algunas veces el camino se nos pone complicado lleno de piedras pero al final nuestro Señor nos tiene la recompensa. Ese sexto sentido de nosotras las madres, ese amor tan grande fue el que movió a doña Flor ese día y poder rescatar a su hijo. Es una historia para reflexionar, para que hagamos un alto en el camino y aprendamos a leer entre líneas lo que los jóvenes nos quieren decir.

  4. No pude evitar llorar. Realmente un ejemplo de que Dios no nos abandona. Todos cargamos cruces sufrimientos. Pero Dios con su infinito amor nos cuida si lo buscamos. Dios bendice a todos los Betos que pasan por pruebas tan duras. Y danos esas fe para saber que tú estás a nuestro lado siempre.

  5. Preciosa historia, me conmovio profundamente y todo pasa con un propósito y detras de muchachos problemáticos muchas veces existen historias de dolor.

  6. Solo un Dios de amor y paz logra que cambiemos nuestras vidas de dolor y sufrimiento, felicidades a Beto que sin duda hoy sabe lo que es vivir para Dios, y al Señor honra y gloria que da estas oportunidades para que quien sufra crea en Él. AMEN

  7. Solo un Dios de amor y paz logra que cambiemos nuestras vidas de dolor y sufrimiento, felicidades a Beto que sin duda hoy sabe lo que es vivir para Dios, y al Señor honra y gloria que da estas oportunidades para que quien sufra crea en Él. AMEN

  8. Dios nos formo con un propósito aun antes de nacer ya están escritos nuestros días Dios es muy bueno y ese testimonio a sido para motivar a muchos a seguir viviendo no queda mas que seguir tomados de Dios ya que solo él le dara sentido y propósito a nuestra vida.

  9. Triste pero a la vez hermosa historia porque una vez más mediante esta podemos ver la grandeza y misericordia de Dios ante nosotros los mortales! Cada capítulo que expones en tu página es de reflexión y gran enseñanza! Un abrazo y Dios primero se manifieste con ese amor verdadero en muchos «Betos» que desean salir del abismo!

  10. Realmente solo el amor de dios puede hacernos entender que no hay prueba que no podamos superar! Ya que el siempre está a nuestro lado a pesar de que a veces nos alejemos de él! De igual forma su madre estuvo ahí siempre a pesar de todo!!!! Que dicha que ahora está bien y pueda compartir su testimonio!

  11. Una historia difícil de contar y pero más difícil para intentar vivir, sin duda Dios siempre está cargandonos, cuanto paso y el amor incondicional de su madre, lo que sintió en su corazón impidió que cometiera una locura, y ahora hay un propósito en su vida seguir viviendo porque hay segundas oportunidades si queremos empezar a ser mejores personas pero sobre todos llenarnos de un corazón de paz, enterrar el odio, los resentimientos y vivir el día a día. Muy buena historia sorprendente pero me doy cuenta que uno a veces tiene dificultades pero otras personas han pasado cosas más fuertes y hoy por hoy están aquí para contar y como decimos los ticos hechar para nuestro saco

  12. Sin duda Dios siempre esta con nosotros….cuantas veces como sociedad juzgamos a los demás y en vez de ayudar para bien hundimos a los demás! Dios bendiga y proteja a nuestros hijos!

  13. En el camino de la vida se tienen pruebas y lo que Beto vivio lo llevo a conocer el mas grande amor que se puede tener,lo felicito por ese camino y esa nueva vida.

  14. Lastimosamente mi bello sobrinito no tubo esa misma oportunidad, hace 9 meses tomo la decisión de quitarse la vida, y lo hizo se colgó en la cosita de la casa d mi hermana todos sabíamos que tenia problemas, pero con mucha tristeza lo digo no hicimos nada para ayudarlo, ya el había dicho tiempo a atrás que quería quitarse la vida pero jamás pensamos que lo iba a hacer yo tengo hijos adolescentes y solo le pido a Dios que me ayude a estar con ellos en momentos cuando esto pase x la mente de ellos y que Dios ayude a las familias que han perdido seres amados en esta situación xk de vd duele y mucho te keda ese dolor de k no hiciste nada y k ya ni las lagrimas ni el dolor los va a hacer volver.

  15. Cada vez que leo estos artículos que publican son como un bálsamo que refresca mi dia , mi vida. Felicidades a Beto por darle un Si a Dios !!!!! y Gracias por ser un testimonio de su amor !!!!!

  16. Que increíble testimonio y cuán importante y necesario es buscar ayuda para sanar las heridas del alma y no creer que el tiempo cura todo. Que carga de amarguras y odios arrastraba este muchacho, pero sin duda alguna la misericordia de Dios es y será infinita, sólo tenemos que clamar por ella.

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