Sergio

Sonríe porque se sabe ganador. No, es apenas candidato para Presidente de su escuela, aún  no gana esa competencia,  pero tiene ganado el amor, ese que le costó tanto entender cuando tenían hambre él y sus 3 hermanitos, ese que lo hizo caminar y caminar con apenas 5 años  y pedir limosna en Limón para comprar algo que les quitara el dolor de estómago.  Alguien lo vio de la mano con sus 3 hermanitos y le pregunta ¿Qué estás buscando? Y él dice “Arroz”.  Cuánta hambre tenía su alma, cuánto frío pero él era quien abrazaba a sus hermanos, los cobijaba con lo que tenía, cariño.  Todos andaban con la misma sed, con la garganta seca suplicando algo que les devolviera la esperanza.  Y entonces, suceden esos milagros que sólo el amor provoca.  Alguien ve la filita de niños solitos de la mano, buscando en la acera eso que no terminan de encontrar, perdidos pero juntos.   El PANI los recoge y renace la vida.   Sergio y sus hermanitos conocieron una palabra que no sabían que existía: Hogar. Fue así como supieron que los abrazos son mágicos porque chorrean ilusión como la lluvia riega las flores y entendieron que los besos dados con amor bombean el corazón y empapan el alma.

Cuando lo veo en la propaganda de su escuela como candidato a la Presidencia, el corazón se me quiere salir del pecho.  Es que hace nada, a nadie le importaban sus sueños. Es que hoy sus papás están vueltos locos de alegría porque su hijo mayor, en tercer grado, les dijo que quiere ser Presidente y no había terminado de decirlo cuando organizaron un equipo de campaña y le empapelaron con muchos “te amo”  su corazón y con la goma loca del amor le pegaron un «Sí se puede, intentémoslo»,  que jamás Sergio olvidará.

Adri y Rafa son los papás, los que saben que a “Ser” le cuesta a veces el estudio, en realidad bastante; los que saben que es un poco “lento” para aprender; los que le pagan una maestra aparte para que se ponga al día;  los que sin dudar darían la vida por él y su hermanita Ali y por el bebé que nació luego de que los adoptaron, el pequeño Ignacio.  Los otros hermanos de Ser y Ali, los dos menores, quedaron en otro hogar también llenos de amor y se reúnen cada nada todos para que jamás, ninguno de los cuatro, se olvide de que ya no están perdidos y que siguen juntos ahora no gracias al hambre sino gracias al amor.

Rafa, el papá me dice “ Sergio para mí es perfecto y si viviera yo mil vidas lo buscaría, porque su amor hacia nosotros es enorme, en cada gesto, palabra y locura. Todos los días nos llena de amor. Qué alegría que el universo nos haya unido”.  Yo voto por Sergio para Presidente, presidente de sueños hechos realidad, de bondad, de amor y de vida.  Ser, para mí ya ganaste!

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