Esta es tu vida, y la vamos a comparar con un carro. ¿Qué año sos, por cierto: 68, 71, 75, 80…? Sigamos con la próxima pregunta: ¿Quién lo maneja?.  Vos tenés licencia para hacerlo pero te pregunto quién lo maneja porque talvez te sea cómodo contratar un chofer para que maneje en vez de vos. Será cómodo porque si comete un error, no serás vos la del error sino él.  Aunque la emoción de manejar bien, también se la dejarás a él,  o sea te perderías de ese gusto. Además pagarle porque haga algo que vos podrías hacer?  No tiene mucho sentido…

¿Cómo se llama el chofer?  ¿Dolor?  ¿Dolor de un deseñgano?  ¿El maneja el carro?  Te llevará por rutas oscuras, pedregosas, es capaz que monta en el asiento de atrás a delincuentes que te robarán la paz como la culpa, el resentimiento, el debí haber hecho, el odio, el “y si hubiera”…   Y vos, copilota sin poder decir “A”

O el chofer se llama soberbia. Es terrible, porque te llevará por una ruta convencido de que es la mejor porque así lo decidió, porque no acepta consejos y la ruta podría ser larguísima, mucho mas larga de lo que debiera pero asi es la soberbia no sabe de razones, solo de egos. Qué pereza.

O el chofer se llama soy victima.  Entonces se meterá por calles angostitas, donde da miedo pasar, y claro como es victima para que andar por pistas llanas si nadie la quiere, si nadie la acepta, pobrecita, entonces maneja con la cabeza agachada, conmiserándose, dándose lastima, con las ventanas cerradas.  Qué lamentable pérdida de tiempo.

¿Sabés que?  Manejá vos, manejá con lo que sabes y con lo que vas aprendiendo, manejá sin miedo, con precaución, sin prisas que siempre vas a llegar si tenes que llegar, que nadie te quita lo que es tuyo si lo defendes con amor y con pasión, y lo que no es tuyo alguien te lo quitara porque lo reclamara como propio y no era tuyo y ya.  Y te levantarán una infracción seguro, pero así es, a eso te exponés…

Manejá vos, abrí la ventana, no atropellés a nadie y si lo hacés rectificá. Pará de vez en cuando, chequeá el aire de tus llantas, el motor, el aceite, hacete un overhall de vez en cuando… tenés licencia para hacerlo, usala, no cedás semejante privilegio.  Al final de cuentas, si cedés tu derec ho a manejar y el chofer designado choca, igual te dolerá, vas a herirte, si es que no te matás.

No lo pensés mucho.  Feliz viaje.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

Comments are closed.