Me comprometo a reírme mucho.

Me comprometo a escuchar más.

Me comprometo a seguir dándole a su majestad, la palabra, el valor que tiene.

Me comprometo a huírle a la perfección y lograr, con todas las fuerzas de mi alma,  la excelencia. Eso significará que aún el error me conducirá a hacer las cosas siempre mejor.

Me comprometo a que si tengo que estrechar algo sean mis brazos cargados de abrazos y no mi mente que ocupa ideas.

Me comprometo a escuchar la voz del corazón sin juicios  dándole el puesto que tiene en las decisiones más importantes.

Me comprometo a tener pasión y locura en lo que hago y a decidir apasionadamente qué no hacer.

Me comprometo  a medir con el centímetro adecuado el dinero que gane.

Me comprometo a conquistar.

Me comprometo a decirle al miedo que tengo un Dios  Todopoderoso que hizo el cielo, el sol y la luna para que yo los goce y no para que yo me pierda de lo bueno por miedo a lo malo.

Me comprometo a amar más, a comunicar mejor, a perdonar y a perdonarme.

Me comprometo a vivir.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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