Por: Lizeth Castro
En las prisas no puedo ayudarte con la cruz, con costos puedo con la mía. A la par escucho que te dicen cosas humillantes, se burlan de vos, te tiran al suelo, te empujan, te quitan la ropa pero yo no puedo ayudarte, voy de prisa. Ahora a eso le llaman bullying. Eso de etiquetar (alguien está haciendo un rótulo que dice INRI), eso de matonear, eso ahora se llama así y a vos que además te dan latigazos, cuánto acoso, cuánta escupa, tanta sangre tuya los hace más fuertes a ellos. Todos lo ven, todos lo vemos y no nos gusta pero no ayudamos. Vamos de prisa con nuestra propia cruz incapaces de darle una mano al que está siendo humillado.
Entonces decimos que los judíos aquí, que los romanos allá, que las leyes asquerosas que no servían para nada, que Pilatos cobarde que se lavó las manos, que la Virgen María cuánto dolor inenarrable con tanta dignidad asumido, que qué relajo que nadie alzó la voz. Pero hoy tampoco lo hacemos. Quizá no hay cruz de madera ni clavos de acero, pero hay maltratos que todos vemos, llantos de niños que escuchamos en el barrio, posteos ridiculizantes en el Facebook, cadenas de mensajes burlándose de alguien en whatsap, fotografías que denigran entre los compañeros del colegio… Lo vemos y no hacemos nada.
Señor voy de prisa pero tu dolor me debiera conmover. Tengo que hacer un alto para no ser parte del circo que llora la injusticia sin hacer nada por la justicia. Que me importen los demás. De eso se trata tu dolor, de hacer que nazca en mí la compasión y la misericordia. Tengo que hacer un alto. Empezar a sentir que los demás me importan. No medir el peso de mi cruz en una lamentación mediocre de un “pobrecita yo” que me hunde en la indiferencia, sino tratar de que a los demás no les pese tanto la suya y que seamos fuertes en el amor. Voy de prisa, pero me voy a detener. Creo en tu resurrección, en ese parto de luz, en ese abrazo solidario infinito, en tu amor absoluto hacia mí, en la preocupación tuya por los que somos piezas de barro. Por ella, por tu resurrección me detendré.