El año que se avecina trae ciertos capítulos que es imposible predecir, pero trae ciertas decisiones que es necesario tomar. Traerá por lo tanto, consecuencias que apechugar porque decir SÍ o NO siempre generará secuelas.
Por eso, de frente a mi propia vida y sabiendo que el reloj avanza su paso en un “quítate que voy” que simplemente va, declaro:
Te voy a eliminar rencor. No me permitiré tener en mi alacena el frasco del veneno que me tomo cuando recuerde a alguien que me ha herido. Eso, -es tan claro-, sólo me hace daño a mí. Es más quiebro el frasco en este mismo momento.
Te voy a eliminar desánimo. Se me bajarán las pilas, seguramente, cuando algo no salga como lo planeo (y fijo algo no saldrá). Pero pediré sabiduría para leer lo que me sucede pensando que estoy en el camino, que sigo aprendiendo, que algo debo corregir y que nunca la vida es toda justa ni toda hermosa ni mucho menos perfecta. Emprenderé el camino volviendo a respirar profundamente.
Te voy a eliminar impaciencia. He de confesar que esto me costará, pero quiero declararlo porque ya es un comienzo admitir que en esa búsqueda de propósitos, puedo caer en el gran error de ignorar que hay un calendario invisible y perfecto que no necesariamente coincidirá con el mío. Todo a su tiempo, todo en el tiempo de Dios.
Te voy a eliminar culpa. A esa es difícil de perderla, me persigue a veces con el hacha para descabezarme y en el año que viene la miraré de frente. Dicen que eso debe hacerse con los ladrones que vienen detrás tuyo. Si los encarás hay un altísimo porcentaje de que crucen la calle y se larguen. Quiero que la culpa me vea de frente y le impida yo robarme el amor propio a pesar de los errores. Me sentiré responsable por lo que haga y deje de hacer, pero no culpable.
Te voy a eliminar angustia del día siguiente. Ni siquiera tengo el día siguiente garantizado, así que cada día traerá su desafío. Cada día es una grada de la escalera. Cada día será una bendición. El día de mañana será una promesa y será tan valioso como cuando la esperanza nos dice que todo pasa.
Que el año que viene nos traiga muchas decisiones. Así, para la mayoría de los capítulos aún no escritos, tendremos esa fuerza interior de los que creen, esperan y confían en que la vida es bella y viene de las manos perfectas de un Dios a quien mis cosas, le importan. Felices nuevas decisiones!