Que mal negocio es el desamor.

Se ha hecho público que un problema conyugal tiene paralizadas más de la mitad de las ventas de gas en el país.  150 empleados de una empresa distribuidora de gas están en ascuas con su trabajo.  Las familias ticas que cocinan con gas, que son en muchas ocaciones de escasos recursos, sodas y restaurantes, se están viendo afectados por el desamor. Sí, esa es definitivamente la razón. Alguien podría decir, es el divorcio el que tiene así, “patas pa arriba” esta situación. Pero yo no lo echaría la culpa al divorcio sino que, repito, al desamor.

“Esto es lo mio, esto es lo tuyo, no te mereces esto, te quito lo otro, sos vos el culpable; el del lio de faldas sos vos, la intolerante y necia sos vos;  no te soporto, si pudieras ser invisible mejor, qué ganas de dejarte en la calle, no te merecés un cinco”… El desamor, parecido a como nos canta Sabina:  Ruido mucho ruido (…) Ruido de ventanas,
 nidos de manzanas
 que se acaban por pudrir (…) 
Tanto ruido y al final
 por fin el fin“.

El divorcio es un trato también, como lo es casarse. Increíble, en el divorcio también hay un pacto:  la claridad del no podemos seguir viviendo juntos, el “ya no te amo” no significa que te deseo el mal y que el tren de la desgracia te pase por encima, no!. Divorcio es un trato: vos con tu vida, yo con la mia. Vos, con tus bendiciones y yo con las mias que nadie me arrebata.  Vos allá, yo acá.  Pero que tu vida siga como queres, y la mía sin duda será mejor que hoy.   El divorcio no es desearle el mal al otro, pero el desamor, uy ese sí desea eso.  Cuidado con cruzar esa línea destructiva, porque un pacto que pudo haber traído paz -esa es la idea- puede resultar más atribulante de lo que pensamos.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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