El 2 de agosto de 2020, siempre será una fecha especial para el ingeniero Daniel Amador. Estando en la oficina, a la par de uno de sus compañeros, convulsionó. Era la primera vez que le sucedía, en público.
“Yo no sabía que estaba convulsionando mientras dormía; sólo notaba que amanecía con la lengua morada por haberla mordido y que me clavaba las uñas en las manos“. El 2 de agosto todo tuvo sentido: “Un doctor en emergencias me dijo que podría tener una falla en el cerebro”.
SOSPECHAS CONFIRMADAS
De acuerdo con la entrevista que le ofreció al podcast “Desde el alma con Lizeth Castro”, Amador recuerda que dias después se confirmaban aquellas sospechas: un tumor en el cerebro se alojaba en Daniel, en lugares tan claves donde se controla el lado izquierdo del cuerpo y la lengua. Eso hizo concluir al cuerpo médico que era preferible no operar.
Todo cambió, incluida su rutina de trabajo que antes estaba plagada de giras y ahora era sustituida por trámites de escritorio.
Con un gozo contagioso por la vida, este esposo y papá de gemelos de 9 años de edad, asegura que “no me echo a morir. Me gusta vivir”, y agrega “Y hay que preguntarse cómo va a ser uno recordado”. Dice: “positivo, siempre positivo, así me gustaría”.