Lo vemos siempre como un humorista incansable. Pero en esta oportunidad al Porcionzón lo vamos a conocer narrando la experiencia que le llegó a robar hasta la risa. Se llama adicción.
Una palabra que mata sueños
Adicción, los que sobreviven a ella en todas sus “presentaciones” y versiones, aseguran que es sinónimo de prisión, infierno, grilletes, y para algunos muerte. Y de esto trata el cuarto episodio de la tercera temporada del Podcast Desde el alma con Lizeth Castro
El protagonista de este episodio, Carlos Ramos, famoso humorista que los costarricenses conocemos como “El Porcionzón”, abre su corazón y confiesa que su adicción al juego –conocida como ludopatía-, que sufrió durante 25 años, es sinónimo de derrota y quiebra.
Una historia de lucha
El mayor de 17 hijos, atesora su infancia como un momento en que respiró aire puro y tuvo la libertad de jugar en potreros y comer lo que los árboles dieran como fruto.
De chiquillo, Carlos Ramos tuvo muchos trabajos para ayudar en su casa; fue hasta tercer grado que tuvo zapatos pero no le reclama a la vida la pobreza; sólo fue una etapa!, dice.
Luego, cuando era joven adulto relata que entró por primera vez a un casino en el puro corazón de San José; poco a poco quedó atrapado en esa jaula que brillaba con luces que lo cegaron.

“Yo toqué fondo muchas veces” Carlos Ramos
La salida al final del túnel
Tras 25 años atrapado en esta enfermedad llamada ludopatía, el famoso Porcionzón entendió que todo lo había perdido y encontró en Jugadores Anónimos la forma de salir adelante y como dice él “aprender a vivir”.
El episodio completo lo podés ver en el siguiente link: “Porcionzón entre fichas y vacíos”