Joshua quizo ir una tarde a pasarla bien con “los amiguitos”, al redondel de Zapote. Jamás advirtió que esa tarde cambiaría su vida por completo, tras ser embestido por el toro. Hoy, ha superado muchos episodios y agradece haber contado con una red de apoyo que nunca lo dejó caer, ni siquiera cuando tuvieron que amputarle su pierna.

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

Comments are closed.