Hace tres años, los planes de vida de Daniel Gil y Marcela Chacón estaban llenos de sueños.  De hecho, cada día, recuerda Marcela, los motivos para continuar juntos se fortalecían. “Mi primer matrimonio duró 20 años y no fue un matrimonio como el que yo hubiera deseado. Pero estos 3 años de casada con Daniel, cada día ha sido especial”.

Justo cuando había más motivos para celebrar la vida, sucede el hecho que acapara hoy los noticieros nacionales. Por motivos de trabajo, Marcela lleva el 26 de mayo al Aeropuerto a su esposo. Eran las 4 de la mañana, el avión hacia Nicaragua salió a las 7.  “Al mediodía me llamó para decirme que había llegado bien. Yo estaba en una reunión y le pedí que habláramos luego con más calma”.  Y añade: “Esa fue la última vez que lo escuché”.

Ese día, estando Daniel en el Hotel donde se hospedaba, fue arrestado, esposado y trasladado a la cárcel de tortura  “El Chipote”.  “La noche llegó y yo esperaba que me llamara. A la medianoche todavía yo estaba esperando.  A las 7 de la mañana del siguiente día yo dije qué raro que no me llame porque tenemos un acuerdo: el que sale del país llama al otro para decirle que está bien. Así ha sido siempre. Sentí horrible y pensé que algo no andaba bien”. Aún las razones del arresto no están claras. Las autoridades nicaragüenses alegan que ellos siguen una orden de la INTERPOL, pero el detalle del por qué fue arrestado es aún parte de un gran signo de pregunta.

La zozobra en la mañana continuó hasta que los jefes de Daniel llaman a Marcela y le dicen que él tení,a allá en Nicaragua, que recoger a un coreano y no lo hizo. “Me dijeron que les extrañaba mucho porque si hay alguien responsable, ese es Daniel. Y a mí el corazón se me quizo salir”.

Hasta ese momento lo que había era una corazonada a punto de confirmarse. “Llamé al Embajador de CR en Nicaragua y le conté lo que pasaba y que no sabía nada, que por favor averiguara porque era muy extraño.  Fue cuando luego me informan que estaba en esa cárcel”, recuerda.

A partir de ese momento, Marcela ha movido cielo y tierra. “Yo digo que Daniel ha sido tan maravilloso conmigo, tan compañero mío. No pasa un día sin que nos riamos, solo le falta besar el piso por donde paso. ¡Cómo no voy a luchar, cómo no ser solidaria con él, cómo no mover todo lo que esté a mi alcance! Y lo voy a seguir haciendo por él y para que nadie más pase por este inferno “, dice con la voz entre cortada.

Marcela le mandó ropa –asegura que los reportes que tiene es que lo mantienen desnudo en una celda húmeda- y un rosario, pero no permitieron que eso ingresara a la celda.  “No tiene los anteojos y no sé cómo estará haciendo porque casi no ve sin ellos. Todo esto es terrible”.

La próxima semana hay esperanza de que se resuelva a favor de Daniel su situación carcelaria y Marcela, que a veces se siente agotada con este proceso vuelve a tomar fuerzas en esas conversaciones que la soledad le da con Dios: “Yo le digo a Dios que si El quiere que yo tenga la misión de hablar por los que no lo hacen, por los que no tienen voz,  yo asumo esa misión.  Que me deje a Daniel con vida y yo voy a luchar porque nadie más viva esto”,  concluye.

 

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

6 comentarios

  1. Olga Cruz Escobar on

    Dios es bueno, en el nombre que es sobre todo nombre él saldrá libre porque Dios abre puertas que están cerradas, y en el nombre De Dios esas puertas se abrían y Dará testimonio de lo que Dios hace estaré
    Orando por Daniel