“El 3 de enero sentí morir”. Gretell Vargas resume así como se sintió ese día después de que recibiera dos noticias desgarradoras. La primera fue cuando le avisan que ya no había nada que hacer con la salud de su padre, ya que la enfermedad que padecía estaba en su fase terminal. La segunda cuando su pareja de catorce años, y padre de sus hijos, le dice que decidió separarse por lo que se irá de la casa.
Para ella ese día perdió a la vez su pasado, por lo de su padre y su futuro, por lo de su pareja. Pero en medio del sufrimiento ella hizo algo que cambió el rumbo de las cosas: “Doblé mis rodillas y le dije a Dios: Bueno Dios, estoy muerta, no sé qué hacer con mi vida, te la doy, a partir de ahora mi vida será lo que vos queras que sea”.
Por inexplicable que parezca al día siguiente aquellas palabras producirían resultados. Ella pudo decirse a sí misma: “Del suelo me tengo que levantar y salir de este hueco en el que estoy”, fue cuando le dijo a Javier y a Santiago, sus dos pequeños de 9 y 6 años: “Ustedes querían ir al museo de los niños, pues hoy es el día”. Aún recuerda lo hinchados que estaban los ojos de sus hijos de tanto llorar por lo que estaban viviendo.
Grettel empezó a hacer cosas que nunca había hecho, cosas que para otros son pequeñas, pero que para ella fueron lo más grande porque le permitieron, poco a poco, salir adelante. Vio y celebró partidos de “la sele”, enseñó a un hijo a andar en bicicleta, se fue de campamento, ayudó a cortar zacate, jugó fútbol, fue al cine, recuperó viejos amigos, leyó los libros que siempre quiso leer, empezó a estudiar y abrió, junto a cuatro compañeras, la empresa EDUCARTE SOLUCIONES; ella lo resume en una frase: “me enamoré, de la persona que siempre había tenido al frente YO MISMA”.
De cuando en cuando, la tristeza no deja de asomarse, especialmente cuando ve a sus hijos llorar y sufrir por la separación de sus padres, pero agrega con determinación: “ese es justo el momento de quitarse de la cabeza lo que pueda ser basura y levantarse para salir adelante”.
Hoy no pretende señalar culpables, prefiere entender que cuando algo pase en vez de preguntarse ¿por qué?, es mejor cuestionarse ¿para qué es que sucede?
Hoy invita a la gente a verse en un espejo y decirse, sin importar las circunstancias: “Se puede volver a empezar, lo digo yo que un día amanecí muerta pero que al día siguiente, volví a nacer.”