Los datos estadísticos son tan tristes como reales, los accidentes de la Semana Santa alcanzaron números que lamentablemente permiten catalogar la llamada Semana Mayor como una de las más trágicas  de los últimos diez años.

En su facebook,  Karla Sanabria escribió: “Hoy sufrimos en carne propia el susto de un accidente producido por unos irresponsables, que como si estuvieran en pista de carreras, atropellaron a mi esposo y cuñado que iban en bicicleta. Solo gracias a Dios, podemos decir que están bien…”

En liztethcastro.tv contactamos a los protagonistas de este milagro en carretera. En su post de facebook Karla se refería a lo que sucedió el domingo de Ramos cuando su esposo y un cuñado decidieron, como lo hacen usualmente los fines de semana, salir en bicicleta para ejercitarse un poco. Estaban en Jacó donde la gente disfrutaba del descanso y de la playa.

Roberto y Wagner se montaron cada uno en su bicicleta, el reloj marcaba las cuatro de la tarde, si acaso habían recorrido  seis kilómetros de los treinta y cinco  que se habían propuesto cuando de pronto, solo se escuchó el chillido de unas llantas de carro, y después siguieron momentos angustiantes.

Un carro les atropelló por detrás,  “Es un verdadero milagro que estemos contando la historia, ni quiero imaginar lo que pudo haber pasado” dice Wagner.

 El no podía levantarse, solo sacó un teléfono celular que cargaba consigo y  llamó a su esposa Alejandra. “Ale, necesitamos que vengan por nosotros, estamos bien pero un carro nos acaba de atropellar, Roberto y yo estamos bien”. Cuando ella llegó con sus padres la escena era impactante, una ambulancia ya estaba en el lugar,  su esposo era atendido, las bicicletas evidenciaban lo que había pasado, un oficial de tránsito tomaba datos, una huella de frenado grande hacía suponer que la velocidad a la que venía el carro no era poca.

Wagner  tuvo que ser trasladado al centro hospitalario del lugar. Luego de las valoraciones correspondientes se pudo determinar que dichosamente no tiene algo de mayor gravedad. Roberto aún tiene varios raspones en su cuerpo que les recuerdan lo sucedido, mientras tanto Wagner  asegura: “uno ve tanta cosa por la tele, tanta noticia tan fea, con desenlaces fatales  que solo esperamos que los conductores valoren a gente que ande en bici en la calle, hoy podemos decir: verdaderamente Dios nos guardó y nos cuidó, y prueba de eso es que podemos contar esta historia”. 

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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