Benjamín Mayorga tiene un corazón loco que trota por la montaña, entra a las cárceles, visita jóvenes indígenas y late a mil por hora de pasión por vivir. Ese corazón es el que está ocupando un cateterismo.
Según le comentó el ex seleccionado nacional a lizethcastro.tv , todo empezó hace dos años. “Jugué un partido de fútbol y me sentí muy cansado. Entonces me fui a hacer un electrocardiograma y no salió muy bien”, recuerda. Pero los días pasaron y no volvió a sentirse débil así que pospuso una prueba de esfuerzo y “seguí comiendo cuchi que es chancho, me mata, usted sabe que en Talamanca se come mucho chancho y yo lo amo”, señala.
La vida continuó y el corazón empezó a pasarle la factura: “Llegó un momento en que en las noches no podía dormir porque sentía que me ahogaba. Entonces me hice una prueba de esfuerzo y en el Hospital me dijeron que era candidato de una muerte súbita y que ocupo un cateterismo urgente”.
Sin embargo, en el Hospital México, indica Benjamín, le dijeron que era el paciente número 829. “Imagínese! Luego me dijeron que no era el 829 pero que había 560 personas en lista. Entonces puse un recurso de amparo porque la operación me tocaría como en el 2018 calculo yo”.
Benjamín tiene 49 años, es padre de tres hijos y abuelo de dos nietos. Entre semana trabaja con su hijo en una empresa de publicidad y los fines de semana, él los explica así: “Estamos donde la humanidad nos necesite. Soy misionero y vamos a la montaña, a las cárceles, donde nos necesiten”. Este trabajo, asegura, le ha permitido tener paz en medio de la angustia y sus ganas de vivir.
“Mi abuelo tiene 107 años. Yo le pido a Dios llegar a los 87 pero si Dios me da más, no me enojo”, indica. Según le comunicó el Director del Hospital México a Benjamín, la próxima semana podrían ponerle el catéter. Mientras esto sucede “yo sigo viviendo en paz, sigo trabajando y confío en que todo va a salir bien”, concluye.